TERROR Y COMICIDAD JAPONESA: UNA SÁTIRA MORDAZ SOBRE EL CONFORMISMO SOCIAL,
LAS JERARQUÍAS SOCIALES Y LA PRESIÓN PARA ADAPTARSE AL GRUPO, A UN "BIEN
COMÚN"
(Sitges'25, surrealismo, la mala reputación: la fe ciega en
"simplemente dejarse llevar")
"NEW GROUP" (de Yûta Shimotsu, Japón, 2025) ⭐
⭐⭐
"New Group", que como la anterior película de su
simpatiquísimo director, creo no se ha estrenado en salas españolas, está
basada en un relato del prestigioso autor de manga Junji Ito, especializado en
el terror y horror corporal en blanco y negro. Un genio, en serio, capaz de
inspirar el puro horror a partir de las ideas más sencillas. Participó en la
Sección Oficial del Festival y luego fue parte de la programación
del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei 2025, celebrado
en noviembre. La película, que sé si llegan al final de ésta reseña les
interesará por su extraño, pero accesible, planteamiento; está disponible
principalmente a través de la plataforma MUBI (especializada en cine de
autor y asiático). Se considera una "continuación" (o mejor dicho,
complementación, no se necesita verla para entender el film que nos ocupa) de
la ópera prima de su director y guionista: "Best Wishes to All"
("Mis mejores deseos para todos"), estrenada también en Sitges'23 y
disponible en Amazon Prime Video, Apple TV y Google Play.
Volviendo a "New Group", premio del Jurado en el Festival
Europeo de Cine Fantástico de Estrasburgo, Yuta Shimotsu mezcla el terror con
una audaz, para ser japonesa, crítica social, centrándose en el conformismo
insensato y sin sentido profundamente arraigado en su misma sociedad japonesa.
Y, además, me parece la mejor traslación fílmica de una de mis canciones
preferidas, "La mala reputación", de George Brassens (que el
director desconocía, claro). La historia gira en torno a dos estudiantes de
secundaria, Ai («Yo») y Yu («Tú»), nombres simbólicos exprofeso. Ai, criada en
una familia aparentemente feliz pero inestable, no tiene planes claros para el
futuro ni una sólida autoestima. Un día, Yu, un estudiante de intercambio
recién llegado de EEUU (ya saben, símbolo del capitalismo feroz), se une a su
escuela. Con dificultades para adaptarse a la rígida mentalidad grupal de
Japón, Yu cuestiona abiertamente la necesidad de pertenecer, ya sea a un grupo
o incluso a una familia. Es un rebelde nato contra el status, donde los
estudiantes se inclinan al unísono ante sus maestros y son guiados a través de
marchas de estilo militar en el campo de atletismo. Ai se siente intrigada por
él, pero existe una distancia emocional inicial que, sin embargo, provoca una
atracción y tensión entre ellos.
Pronto, un extraño incidente interrumpirá la vida escolar y llevará la
obediencia masiva a nuevos niveles: Comienza con un chico que se sienta en el
campo a gatas, inmóvil. Luego, otros dos estudiantes se le unen, formando una
pequeña "pirámide humana" que, al principio, y de forma divertida, se
trata como una curiosa distracción. Después, más estudiantes comienzan a
agacharse unos sobre otros hasta que la pirámide se eleva sobre todos los
observadores. A pesar de los intentos de profesores y compañeros por detenerlo,
otros empiezan poco a poco a imitar su postura. La escuela acoge sin mucho
recelo éste creciente fenómeno de la "pirámide", fomentando la
participación como algo positivo. Los estudiantes siguen uniéndose, con
expresiones inquietantemente serenas. Ai y Yu permanecen impasibles al
principio, pero lentamente se van encontrando con numerosas presiones a su
alrededor. Lo que comienza como un suceso aislado en la escuela donde los
profesores animan encarecidamente a unirse a ella. Pronto se convierte en un
fenómeno masivo que envuelve a toda la comunidad y ciudad circundante, donde
Shimotsu mantiene la tensión descontrolada mientras trabaja en observaciones
más agudas, y muy obvias, el mayor demérito del film, sobre el pensamiento
colectivo y la pérdida de la identidad individual. Solo unos pocos chicos,
incluyendo a Ai y Yu, se resisten, y el escenario se convierte en una especie
de versión de instituto de "La invasión de los ladrones de cuerpos"
pero más cercano a los tropos del J-Horror.
A LA GENTE NO GUSTA QUE UNO TENGA SU PROPIA FE
La metáfora es clara y contundente: La pirámide, más allá de su impacto
visual (increíble su perfecta y creciente construcción), representa la
jerarquía y la obediencia ciega, ambas, como ya decía, profundamente insertadas
en la cultura y raíces escolares y en la sociedad japonesa en general. La trama
también presenta a un director de escuela tiránico y autoritario (Pierre Taki)
que usa el miedo para imponer un control social más amplio, opresivo y
autoritario, para construir, en suma, nuevas y enormes construcciones
piramidales humanas. Ai (Anna Yamada) intenta resistir la "locura"
que la rodea, pero tanto ella como Yu (Yuzu Aoki) acaban como marginados
solitarios... La película plantea una pregunta inquietante: ¿poseen realmente
libre albedrío las personas en tales entornos? La presencia de Yu
-inconformista, crítico y moldeado por su experiencia en el extranjero-
enfatiza esta pregunta, culminando en una confrontación crucial con la propia
pirámide.
Lo que había comenzado con los clichés propios de un drama escolar, el
aislamiento social, la presión de grupo y el acoso escolar, se transforma en
una pesadilla surrealista. Las imágenes de cientos de estudiantes moviéndose
sincronizados o contorsionándose en formas extrañas y antinaturales son tan
absurdas como aterradoras, en unas escenas inolvidables (con ayuda, claro, de
efectos especiales y animación por ordenador). A medida que el fenómeno
trasciende las puertas de la escuela, alcanzando a la familia de Ai y a la
comunidad en general, el miedo, las imágenes grotescas y el terror psicológico
se intensifican. La fotografía de Tetsu Nishioka captura con precisión tanto
ese horror surrealista como la sátira desoladora, mientras que el impecable
montaje de Shimotsu mantiene un ritmo ágil (en sólo ¡82 minutos! se evita
desvíos innecesarios y ofrece una narrativa concisa y eficaz). Se mantienen los
giros y las sorpresas, llevando al público a lugares inesperados que son a la
vez inquietantemente extraños y, afortunadamente, con toques necesarios de
humor negro.
En cuanto al reparto, Anna Yamada brilla como Ai, equilibrando el miedo, la
confusión y el crecimiento emocional con matices. Yuzu Aoki aporta un peculiar
carisma a Yu, cuya indiferencia da paso gradualmente a la determinación.
Mientras tanto, Pierre Taki domina sus escenas como el perturbado antagonista,
destilando amenaza con una intensidad escalofriante, animando con entusiasmo a
sus alumnos a perder su identidad.
TODOS, TODOS ME MIRAN MAL, SALVO LOS CIEGOS, ES NATURAL
Ya desde la secuencia onírica que abre el film, se establece inmediatamente
el tono de la narrativa al confrontar al espectador con un montaje amenazante
de incidentes violentos y agresivos cuya conexión no está clara al principio,
pero se revelará a medida que avanza la película, de prácticas que muestran
brutalmente que la dinámica de la explotación determina nuestro placer. Cada
generación, a su manera, busca explotar a la otra para ese placer y la
explotación, sugiere explícitamente. Shimotsu muestra que la cosificación del
otro para el propio goce -el acoso- es una dinámica generalizada, como por
ejemplo, la extorsión y acoso de un estudiante en el baño al principio. El
director observa el lado oscuro de las dinámicas, exigencias y expectativas que
el Otro impone a sus súbditos para salvaguardar la fachada de la armonía
social. Mediante la figura del profesor de arte que recuerda a todos que
"no hay espacio para la expresión individual" y la figura del
profesor de educación física que reprende a un alumno por no poder marchar,
rompiendo así la sincronía de los movimientos, muestra que la sociedad exige
represión y conformidad. Las demandas de la colectividad imponen una cierta
ficción de armonía a los sujetos, ficción que puede ser utilizada por quienes
se consideran sus representantes para explotar a quienes no encajan en el
puzzle social en beneficio de los que sienten la necesidad de pertenencia. Los
individuos, rodeados por las demandas y expectativas del Otro, no solo son
receptores de dicha presión, sino también emisores.
Así, "New Group" (sí, poco sutilmente pero de forma
interesante), se revela poco a poco como una crítica mordaz a los sistemas
políticos, centrados en la identidad nacional, conformidad y similitud. Vamos,
Shimotsu corre el riesgo de que le llamen "antijaponés", no sin
cierta valentía: expone, no me negarán con originalidad, la necesidad de borrar
la propia subjetividad en aras del bien común; es decir, la obediencia a una
imagen ideal radicalizada de paz social.
Sin embargo, para Ai y Yu las cosas son algo diferentes: se niegan, cada uno
a su manera, a alienarse; apuestan por la separación. Ai se ha vuelto
excesivamente sensible a la presión y explotación, una sensibilidad nacida de
una experiencia profundamente traumática que se revelará, de tal manera que
sólo puede derrumbarse o huir. Yu, por otro lado, ha creado una distancia entre
él y el Otro, cuestionando radicalmente la relevancia de las estructuras
grupales (por ejemplo, la respetada y consagrada familia). Para interpretar
correctamente la relevancia del eco de 'Yo' y 'Tú' en los nombres de los dos
personajes principales, el amor aquí significa la aceptación total de la
diferencia subjetiva, lo que más me cautivó de la historia personalmente.
Si bien la composición de film es bastante sencilla (a veces
podría pasar por un telefilm), Shimotsu busca evocar una sensación de
cotidianidad pacífica con su composición: las tomas estáticas ayudan a
escenificar la imagen de armonía social que perdura y estructura el campo
escolar bañado por el sol, para luego mostrar que el horror se encuentra justo
debajo de esa superficie social pacífica, justo fuera del alcance de los rayos
de luz en que brilla el Otro. A eso contribuye la capacidad de Shimotsu para crear
imágenes desconcertantes que inquietan y se infiltran en nuestra mente,
cuestionando hasta dónde llega nuestra necesidad de pertenencia a los
"nuevos grupos".
YO NO PIENSO, PUES, HACER NINGÚN DAÑO, QUERIENDO VIVIR FUERA DEL REBAÑO
En resumen, una muestra de rareza sumamente entretenida: “New Group”
es una obra cautivadora que funciona brillantemente como película de terror y
sátira social. Shimotsu demuestra, desde luego, una voz audaz y una visión
aguda. Sí, podía ser más metafórico, pero desde luego me interesa mucho la
recepción de su osado film en la dogmática Japón. Utilizando elementos de
terror escolar y ciencia ficción como punto de partida para abordar los
problemas de la conformidad con el pensamiento colectivo y la fe ciega en
el "simplemente dejarse llevar", los temas y mensajes
resultarán igualmente reconocibles a nivel internacional. El film, de bajo
presupuesto, SPOILER - acaba con un gran enfrentamiento entre pirámides y
esferas, lo que deja un final ambiguo y hasta cierto punto abierto - FIN
SPOILER.
Y para los amantes de lo macabro, no me olvido de señalar que los
sangrientos métodos de muerte son bastante originales en "New
Group" . No quiero revelar demasiado, pero diré que los
estudiantes de la escuela forman máquinas de matar humanas, y la coreografía y
la ejecución detrás de ello son a la vez escalofriantes y divertidas. Por eso
la película es tan inquietante en sus mensajes sociales como en sus
elementos de terror. El personal escolar simboliza cualquier tipo de gobierno
opresivo y autoritario. Quienes forman pirámides humanas -al principio los
estudiantes de la escuela, pero los presentadores de noticias pronto insisten
en que todos los ciudadanos se sumen a la tendencia- renuncian, pues, a la
libertad de pensamiento en favor de un conformismo cómodo. ¿Ustedes se
resistirían?.
EXTRAS:
1) Trailer oficial: https://youtu.be/r0m1ATo6kNo?is=WHvuoccb0etcP8_N
2) Foto con Yuta Shimotsu, a quien pude conocer y felicitar





Pero d siempre el stma. educativo condiciona a los estudiantes a la obediencia, la pasividad y el cumplimiento d órdenes y horarios. Diseñado desd siempre para crear trabajadores sumisos en vez d pensadores críticos y libres. Solo se prioriza la memorización y la estandarización, limitando la creatividad, y preparan desde niños a servir a un stma económico,y a una esclavitud social.
ResponEliminaHola Querido Koto! Pues mira, el fracaso del sistema educativo es evidente. Aquí, en España, los profesores preparan huelgas por el aumento de agresiones e insultos por parte de alumnos y padres, intolerantes a la frustración. Se está planteando la idea de nombrarlos agentes de seguridad públicos para castigar más severamente las agresiones. En la época de chatsgtp e IA la memorística ni se contempla y si el buen uso de la información ingente. No hará falta te cuente los problemas con los móviles y dejación de funciones de los padres. Los maestros no tienen ningún tipo de autoridad. Tú mismo me contabas los problemas en basket.
EliminaSí estoy de acuerdo en el tema de la creatividad porque en ésta era ya no tiene sentido (y mucho menos en el terreno artístico, sí en algunas formaciones clave tecnológicas). No, el control se aplica a los mayores, a través del miedo al caos en el que estamos. Y el joven es a partir de cuando entra en la madurez cuando entra en el sistema. En primaria y bachiller están sobreprotegidos y sin ningún tipo de respeto, especialmente en las escuelas públicas. Piénsalo. Es otro tipo de alineamiento el que tienen a esas edades: modas, redes sociales, pertenencia a grupos, cuestionar todo tipo de autoridad... Y es por el desmembramiento del concepto de familia y la ausencia de ésta trabajando. Es el Gobierno el que aprueba los planes de estudio en el que prima la ideología y no los hechos. Ya, ¿Qué puedes esperar? Alumnos adocenados, pero sin restricciones en una época en que ya la moral y ética cotiza a la baja. La represión llega en el momento del trabajo, vivienda, impuestos (los que lo pagan)...
Hoy he echado d menos el audio...complicado encontrar traductor japones
ResponEliminaPues sí, porque el inglés me domina a mí. Y son los orientales, ya te digo yo, los que más me siguen. Me hubiera encantado hacerle preguntas sobre la recepción en su todavía dogmático país de su film.
Elimina