ESTACIÓ DE BOIRA; Los pendientes

Los pendientes

En el presente escrito vamos a hablar de las huellas que te dejan las personas en la vida como si de un agujero de un pendiente, que no se va nunca, que permanece, se tratara. Un padre, una madre, un amigo, el mejor, o como no, el amor verdadero y eterno, esas huellas en el corazón y en el alma.

Empecemos por los progenitores, por esas figuras de obediencia y protección, los que siempre nos escuchan y ayudan, los que siempre están ahí.

Para mí mi madre es esa hada que ilumina mi sonrisa, esa diosa que llora conmigo, a mi lado, a mi vera. De inteligencia nata y alta empatía, es mi mamá Adela, la mejor de las mamás, la que me dio a luz, por la que vivo y por la que moriría.

Mi papá, Jose Luis Roca, el Roca como le tutean sus amigos, es la fuerza, la sensatez y la suspicacia. Yo soy la persona que soy, incluso escribo como escribo, gracias a él, a la educación que de él recibí y del que todo lo aprendí. Su lema, querer es poder, retumba siempre en mi cerebro, y sus lecciones han sido lecciones de vida.

¿Qué decir de mi mejor amiga?

Mi mejor amiga, Rosa, Rosita para mí, es la bella encarnación del orgullo, del valor y la justicia. De finos cabellos rubios y tez blanca, es una gran persona, una persona que me ayuda, aconseja y guía toda mi vida, cualquier evento que me suceda. Sin ella la vida sería insulsa, sin imaginación y sin remedio. Rosita es la compañía perfecta en una vida dura como la mía y des de aquí le doy las gracias por aguantarme tantas y tantas cosas. ¡Gracias, Rosi!

Ahora toca hablar del amor, el verdadero, de esa huella infinita que todos tenemos o hemos tenido en lo más profundo del corazón. Mi gran amor fue Jose, un chico alto, corpulento, de cabello rizado y canoso.

Nos vimos por primera vez en un centro psiquiátrico, y fue vernos, acercarnos el uno al otro, presentarnos y desde entonces, des de aquella mañana de verano, formar parte de una misma unidad, de un solo yo. Si las almas están formadas por algo, las nuestras estaban compuestas por la misma sustancia. Yo conocía perfectamente la mente de Jose y él la mía y con un solo gesto o mirada nos comunicábamos sin más. Fue el único que jamás me soltó de sus brazos, el que hacía revolotear mi estómago con mariposas de brillantes colores, el hombre de mi vida. Mi héroe, mi meta, mi rinconcito plácido y aquel por el que suspiraba cada segundo de cada hora de cada día.

Fue una historia muy, muy intensa, nueve años juntos, pero aquellos nobles y tan sentidos sentimientos caducaron un fatídico día.

Actualmente Jose ya no está en mi vida, ni siquiera está en la suya propia, ya que la droga lo ha consumido y yo sigo enamorada de un yo del pasado, de un ensoñador recuerdo repleto de pasión. Duele amar equivocadamente, duele querer sin poder querer y en definitiva duele ya no verlo, ya no poderlo escuchar nunca más, no ver ya aquel rostro que tanto y tanto adoraba.

Cada persona elige su camino en la vida y él eligió mal y yo pagué su absurda decisión de quererse drogar a diario con su ausencia.

Las huellas que las personas nos dejan nos acompañan en toda nuestra trayectoria y jamás se irán de nuestro corazón, permanecen intactas en lo más profundo del ser humano. Son como agujeros, los agujeros de nuestros pendientes.

Carolina Roca

 

PENDIENTE DE TODOS LOS PENDIENTES 

Pendiente cuesta abajo sin frenos 

Pendientes los que te dejaste en tu habitación 

Pendiente de volver a verte

Pendiente de una charla

Pendiendo de un filo hino

Pendiente de qué estudias

Pendiente de encontrarte por casualidad

Pendiente de si eres feliz

Pendiente de que sepas la verdad

Pendiente de ver tu sonrisa

Pendiente de que recuerdes

Pendiente de que leas ésto 

Pendiente de qué sueñas

Pendiente de qué recuerdas

Pendiente que sepas no soy lo que imaginas

Pendiente veas las pruebas

Pendiente de tus nuevas amigas

Pendiente de que sigas siendo cinéfila 

Pendiente de estar pendiente 

Pendiente de tí

Juanmi, aquél que voló sobre el nido de un cuco




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