¿Porqué, porqué mi amante latino?
¿Cuándo tu apodo quedó como objeto de mofa y
risas? ¿Cuándo tu estereotipo cultural quedó desfasado? Ay, mi Rodolfo
Valentino, ¿Cómo lo ves desde el cielo de los latin lovers? ¿Es Salma Hayek una
amante latina?
Mi abuela estaba enamorada de ti, Valentino.
Cumplías todos los requisitos: origen mediterráneo o sudamericano, seductor,
apasionado, romántico. Como heredé su casa, he dejado en pie su altar en tu
honor. Fuiste el Caíd, el hijo del Caíd y nuestro objeto del deseo. De mujeres
y hombres.
Yo me enamoré de un Latín Lover, como ella, sólo
que accesible, no como tú, oh divo. Y no me gorreaba, invitaba él. No me
engañaba, sólo tenía ojos para mí. No lucia pecho lobo en la playa. No se
bronceaba 10 veces al día. Ni vestía de traje ni en pantalones hawaianos
cortos. Cantaba y bailaba fatal, además. No le llamaban chuloplayas ni otras
cosas despectivas. Es pura envidia, Valentino.
Todo eso son estereotipos que se añadieron
forzadamente a lo que sólo era un caballero moreno, alguien que me hacía sentir
especial. Y que me halagaba románticamente. Era divertido y magnético, pero sin
chulerías.
Hoy en día, mi Valentino, se utiliza ese término
con afán de mofarse irónicamente. Y no, siempre fuiste tan caballeroso que
jamás me hablaste de otras conquistas, otras seducciones.
Te dejé yo, mi amante bandido latino. Porque
quería conservar tu recuerdo indeleble, vivir de él. Y, como mi abuela,
construí otro altar, más modesto, para tí.
Recuerdo cómo te conservaste bello para siempre
tras tu prematura muerte, Rodolfo, que llevó a suicidios, a viudas de tí
llevarte flores cada año, a pases de tus films como una manera de llevar el
luto.
El luto por mi amante latino, que me alegró mi
insípida vida. ¿Aún me recuerdas al lado de la piscina, tomándonos un dry Martini?.
Yo nunca he vuelto a nuestros sitios porque no quiero añorarte, quiero seguir
queriéndote.
Juanmi, aquél que voló por encima de
un cuco
Latin lovers
Era una plateada noche de verano,
fugaz, iluminada por un afán de diversión juvenil. Rebeca se vistió con calma,
sin prisa y se puso aquel vestido dorado que tanto y tanto le gustaba. Llegó a
la discoteca a las doce de la madrugada y se sentó a la barra de ésta, se pidió
un cubata con cola y simplemente permaneció ahí mirando la gente pasar y
bailar. Había venido sola, no porque no tuviera amigos, si no porque esa noche
quería estar sola, tranquila, degustando la noche.
De repente lo vio, en el otro
extremo de la sala, mirándola fijamente. Era un chico latino de piel canela,
ojos oscuros, pelo rizado y muy corpulento. Rebeca se estremeció con la mirada
que la invadía todo su dulce ser.
¿Quién sería él? ¿Por qué la miraba
de aquella manera harto sensual? Rebeca bajó la mirada y, sin más, él se acercó
a ella con paso lento, premeditado, pero decidido.
- Buenas noches preciosa, ¿tu
nombre es tan bonito como tus ojos?
Rebeca se presentó. El nombre de él
era Giovanni, o al menos así lo declaró.
Después de las presentaciones cordiales, él la invitó a una segunda copa
y le rozó las mejillas al darle dos besos húmedos.
¡Qué nervios sentía delante de tal
seductor surgido de la nada!
La noche terminó en casa de ella,
entregándose el uno al otro, pues él la había conquistado con su porte, con su
sonrisa y con sus medidas, acertadas y sutiles palabras de latin lover.
Fue una noche inolvidable, mágica,
repleta de improvisación y mucha, mucha pasión y al irse Giovanni le dijo, le
susurró al oído:
-
Señorita, un indescriptible
placer.
No volvió a verlo jamás, pero a día
de hoy Rebeca no olvida aquella magnífica velada, una velada con un latin
lover.
LATIN LOVER
Conocí un chico especial.
sus ojos me cautivaron
Tenía algo que engancha,
Atracción en su mirada.
Sus ojos me recordaron a la luna llena, como un eclipse de luna, mucha
gente lo aclamaba.
De tez morena,
exótico como su arte.
Arte que él me enseñaba
amante de tantas miradas,
se alimentaba de ser narcisista, mil razas, entre raza gitana.
Era libre y algo anarquista,
era de un fuego en su alma, en su arte, a nada ni nada más, amaba.
Era llamado un amigo, y me dijo algo que no me gustaba, Latin Lover.
Era un ídolo del embrujo de su cante y su guitarra.
Latin lover a toda asta con su cante y piel gitana.
Crilami
Aquesta temàtica que l'he
escollit jo fa temps, ara mateix no em ve gran cosa al cap, però em sembla que
el significat té a veure a AMANT LLATÍ...
Els "LATINS LOVERS"
solen lligar i viure molt la vida, són autèntics vividors de la vida (jo
francament els admiro).
Els "LATINS LOVERS"
podrien ser com una tribu urbana en particular, només puc tornar a dir que són
autèntics vividors de la vida (aquesta és la teoría que penso i crec que
són... jo realment els admiro).
[FI]
Joan Vizcarra
*Luciano,
Lucía*
Una
vez tuve una amiga de Ecuador. Fuimos llamadas "mejores amigas"
durante mucho tiempo. Ella encajaba con el concepto de Latin Lover porque era
muy atractiva y llamaba mucho la atención. Creo, aún así, que no se reducía
solo a eso. Fue mi refugio durante 6 años que duró nuestra amistad. Ella veía
tanto mis luces como mis sombras y yo creía ver las suyas. Aún así, nos
queríamos y nos aceptábamos con el pack completo. A veces, en el plano de la
atracción, ambas sentíamos celos la una por la otra con otras personas y se
volvía como una especie de competición interna. Quizás ella ya estaba
condicionada a interpretar un papel y yo otro?


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