ESTACIÓ DE BOIRA; el comiat

 



Cuánto me alegra

Por fin el adiós 

Y no sabes bien cuánto me alegra

Que no te guste mi forma de vivir

Me hace feliz saber que me condenas

Que soy lo más

Lo más distinto a tí

Juanmi, aquél que voló por encima del cuco

 

La despedida

Jose había sido el gran amor de mi vida, el único del que había estado enamorada, el único hombre que había amado. Pero aquellos cálidos años con él ahora permanecían en el recuerdo más lejano de su corazón. Los separaron sus vicios y la vida que él decidió tomar. Hacía días que no lo veía, desde la despedida, aquella tarde calurosa de verano en San Andrés. Fueron a tomar un café y lo hablaron, no se verían en unos meses, Jose necesitaba estar solo un tiempo. Le hubiese dado todo el tiempo que necesitara, ella esperaría a Jose toda una vida por verlo un segundo, por oír su voz, por abrazarlo. Su piel y la suya eran una sola…eran almas gemelas…cuando la miraba ella sabía exactamente lo que estaba pensando.

La despedida fue dura, inesperada, casi absurda, pues no podían pasar el uno sin el otro, pero fue una despedida en toda regla. Una despedida, pues Carolina ya no volvió a ver a Jose. Ni un mensaje, ni una llamada..nada y esa increíble nada crecía y crecía dentro de ésta.

Han pasado los días y Carolina no he vuelto a ver a Jose. Aquella despedida dura, inesperada y casi absurda se había convertido en una cruel y desbastadora realidad.

Miles de lágrimas han recorrido mis blancas mejillas recordando el último instante que lo visualizaron mis ojos, al montarse en el metro y las últimas palabras en aquella despedida: te quiero Beety Boop, nombre con el que cariñosamente se expresaba Jose dirigiéndose a mí.

Esto fue todo….rocambolesco…¿no creéis?

Y si existen despedidas  tristes y las hay y si existen despedidas dolorosas y también las hay,,,,,aquella sería la despedida más humanamente sensible de todas.

Una despedida para recordar pero también una despedida con  unas ganas de saltársela y venir a verme enormes. Y  así fue un mes después del fatídico día, Carolina cogió una llamada insistente que se materializaría en un nuevo encuentro después de la despedida.

-        ¿Quién es?- pregunté sabiendo de sobras que el interlocutor eras su Jose.

-         SOY YO, BEETYY BOOP.

Carolina Roca

L’arribada

    Va arribar de molt lluny, El cansanci era evident, però el dolor per la pèrdua ho abastava gairebé tot. Va ser un comiat traumàtic. Feia poc més d’una hora que havia arribat d’Austràlia, I encara portava el Jet Lag  a sobre, després de anar al funeral de Joseph, el seu amant, ja no tenia res més a fer en aquell país. Era una situació ~fifty fifty, ~  tan incòmode com trista, Donat que la seva vídua, lògicament, presidia la cerimònia. I ara es trobava a Barcelona, sense recursos econòmics, on tindria que començar de zero, una altra vegada. Per sort allà hi era l’Assumpta, que tot i els anys passats, l’estimava massa, i mes, li va acollir amb els braços oberts. I van ser molt feliços! Una setmana… després va marxar sense acomiadar-se, no volia aprofitar-se d’ella.

              Aloisius 1-VII-26




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