Lo que el viento lleva
El viento se lleva las
estrofas de todos los poemas de éste mundo
Que el viento se lleve,
pues, todo lo que ya no soy
Se lleve el dolor y los traumas
Las razones por las que he cambiado
Las que me faltan por cambiar
Se lleve todo lo que aprendí
Todo lo que comuniqué
Lo que el viento se llevó
pronto se esfumó
No pude dejar ninguna huella en tus letras
Con quién voy a compartir
mis tristezas,
a quién voy a escribir mis poesías,
dime a quién si tú no estás.
A quién le diré palabras tiernas,
dime a quién si tú te vas.
Con quien voy a compartir mis alegrías,
Si tú no estarás más en mis días.
Llegó el fuerte vendaval
Y arrasó las promesas,
todo se lo ha llevado el viento.
Arrasó promesas sin
sentido llenas de amor
Todo ilusiones que el viento se llevó
A mis débiles palabras se
las lleva el viento
Y es el viento, en función de borrador, quien se lleva mis frases que se
disuelven en el aire
...Y ése no es el sentido que yo quiero darles
¡Sigo escribiéndote, en vano, porque no me enamoré del viento!
El viento arrastra los
restos de un ayer que nunca tuvo futuro. Se cuela entre las rendijas de una
casa que no puede ser ya hogar
No podría vivir contigo y
mentirte, y mucho menos podría mentirme a mí mismo. Quisiera que no me pudiese
importar adónde vas o lo que quieres. Pero no puedo. Querida mía, la verdad es
que no me importa un bledo.
Como mis palabras se las
lleva el viento, siempre
me atraganto con ellas al beber las brisas por tí
Y de tanto tragarme mis propios versos
ahora tan solo te pienso hecha poesía
y al no tener voz no puedo mentirte, ya dije
Se lleva el viento
Existen vientos que se llevan letras, palabras y risas
El viento suele llevarse todo, brezo, flores, páginas
Suele llevarse todo menos la melancolía
Es hipócrita entonces el viento
Le insulto mientras amenaza con llevarse las sílabas de mi insulto
Mientras escondo mis escritos en un viejo baúl,
donde no se filtra el sol, ni el viento ni la luz.
Miro tu recuerdo, pero pasa nuevamente el vendaval y se llevó a toda prisa su
memoria y mi talento
Juanmi,
aquél que voló por encima del cuco
La
bolsa que baila en el viento
Carl Fredricksen, es un vendedor de globos
jubilado de 78 años. Fue niño, joven, y adulto.
Y no creo que cumpla nunca los 80 años…. Pero
no porque se vaya a morir antes, (los dibujos animados, nunca fenecen) aunque
los de Disney harían lo que fuese por el vil metal, no creo que lo vean
necesario… Y volviendo a Carl, se le ocurrió la loca pero “realista” idea, de
hacer volar su casa al viento, con cientos de globos. Si no habéis visto la
película UP es recomendable, pero a mí se me hizo un poco pesada.
Otro género, en este caso del oeste, salen
los típicos rastrojos movidos por el viento, en un poblado polvoriento. Seguro
que os viene la imagen.
Y el viento que mece los árboles, en una
película de terror… Lo que, tiene que tener una buena música, que nos inquiete.
Me estoy dando cuenta, que el viento es muy
importante en muchas películas. Esas sábanas blancas, tendidas al sol, que el
viento mueve impenitente. Es un recurso que muchos directores utilizan, cada
uno con sus motivos personales.
Y esa bolsa de plástico, bailando arras del
suelo, por el efecto del aire cargado de electricidad, cuando está apunto de
nevar. Esto es de la película American Beauty. Que de hecho, no tiene mayor
interés, ver la bolsa movida por el viento, pero el diálogo y como está
interpretado es lo más interesante de la escena.
El viento me ha llevado a un relato bien
cinéfilo.
Aloisius 3-VI-26
Lo que
el viento se llevó
A
veces el viento es sinónimo de tiempo. El tiempo se lleva muchas cosas de
nuestra vida; se lleva la juventud, se lleva a nuestros seres queridos, se va
llevando nuestra salud, nuestra memoria.... Pero a veces, desgraciadamente las
malas vivencias, las pesadillas y el dolor no se los quiere llevar. ¡Que
caprichoso es el tiempo, que caprichoso es el viento!
Belenuska
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