Yo en tí y tú sin mí
Tú eres yo, aunque no lo
puedas admitir
Yo vivo totalmente en tí,
lo asumo y afirmo
Tú tienes los rasgos de
mi familia
Así que no podrás
olvidarme
Tú tienes las aficiones
de mi yo
Aficiones que me costaron
una vida adquirir y tú absorbiste en unos años
Tú y yo éramos una pareja
(casi) perfecta
¿Basta con que lo sepa
yo?
¿O has de saberlo tú para
que los recuerdos sean lo que deben ser?
Sigo queriéndote más que
a mí
Y tú debes haber
desperdigado tus amores en los demás
Tan frágil tú, tan
perdido yo
¿Se puede ser tú sin
vivir a tu lado?
¿Puedes ser yo creyendo
que no soy yo?
No es consuelo saber que
yo impregné tu vida y reniegas de ello
No es de ley comprender
que yo no sepa de tí para saber cómo eres ahora tú
Que sepas existió un Tú y
un Yo. Y formábamos una buena pareja
Ahora vivimos yo en tí y
tú sin mí
Juanmi, el que voló por encima del cuco
El y ella
Cuando Carolina miraba a Jose fijamente a la cara no lo reconocía, ya no. Buscando
devolver el pasado al presente ofuscada en aquella persona que conoció y de la
que no quedaba apenas rastro ella simplemente sentía que lo había perdido. Esta
era la realidad, su realidad, la realidad de ambos. Aquellos tiempos felices,
aquellos tiempos en que dos almas gemelas sentían que habían llegado al hogar,
no volverían. Jose no era el mismo hombre que conoció y con el que pasó nueve
años de intenso amor infinito, ella lo notaba en su carácter, en su postura y
andares y en su expresión facial. Perder a una persona en vida dolía más que
perder a alguien en muerte, Carolina veía atónita y impotente como Jose tiraba
su vida a la basura auto destruyéndose.
Él había sido el gran amor de su vida y seguiría siéndolo hasta el fin de
ésta, eso bien lo sabía carolina, lo tenía muy presente, lo sentía en su alma
de mujer enamorada.
El y ella eran uno, se complementaban a la perfección en todos los ámbitos
y Carolina lloraba y lloraba porque ese hombre, su hombre, que ya no era su
hombre, sino que era otra persona. Simplemente a día de hoy no lo reconocía y
cuando él la llamaba ahora ella no tenía otra opción que colgarle el teléfono,
por mucho que le doliese, de otro modo, Jose la arrastraría a su mundo caótico.
Le costaba tenerlo que ignorar porque lo amaba, sí, aún lo amaba. Amaba su
rostro masculino, su pelo canoso y rizado, su cuerpo, sus manos, su presencia.
El pasado feliz que vivieron se veía difuminado por el dolor y ahora solo
quedaba el recuerdo, el recuerdo de algo que fue verdaderamente extraordinario.
Como hemos mencionado, Carolina lloraba mucho, le costaba entender a Jose,
su elección que éste había tomado para dirigir de nuevo su vida, pero el llanto
no le devolvería a su amado.
Perdemos a personas a lo largo de nuestra vida, la gente viene y va, como
los amores, pero éste era diferente, perduraría en el corazón de ambos para el
resto de la eternidad, tal era su magnitud. Y si todo tiene un principio y un
final, en la historia de estos dos enamorados el final no llegaría jamás por
mucho que Jose hubiese cambiado, ya que él no había dejado de existir y la
imagen de aquel muchacho alocado y extrovertido acompañaría a Carolina para
siempre jamás, esa era y seria la realidad, la realidad de él y ella.
Carolina Roca
Mi disco duro
“tú y yo, tú y yo, volando en una
nube con la imaginación”
Soy muy primario, el artista de
las primeras veces… lo que entra en mi cerebro por orden de llegada, lo válido.
Y luego, que el río neuronal vaya fluyendo por donde pueda. (por cierto, que no
lo he dicho, el inicio es de una canción de Chiquetete, creo.)
En tres palabras, “tú y yo” con
su tilde, su separación y también, otra separación entre “Y” griegas. De lo que
no estoy seguro, es si necesariamente, debería ponerle comillas, a “ti y mí.”
Porque esos signos, me dan la impresión, que degradan nuestra relación. No sé,
igual son cosas mías… tú, por ser tú, estás fuera de mí. Y yo, por ser yo, no
estoy dentro de ti… al menos, en este momento.
No sé qué piensas
No sé quién eres
No sé si me amas
O si me quieres.
Yo soy el que está enfrente
Y tú, quién está enfrente mío
Mírame a los ojos y sabrás si soy yo… tanto tú, como tú, como tú, como
tú.
Y yo… Si te miró los ojos… Sabré,
¿si eres tú?
Aloisius 20-V-26
Tú y yo
Tú y yo, desde cuándo
Tú y yo, como cuanto
Tú y yo, hasta cuando,
Yo y tú, desde siempre
Y las promesas cuánto,
Ningún deber hasta cuando
Acaso, por ser mujer
Solo soy una aventura
¿Deberás, cuanto me quieres?
Fuimos un nunca se sabe
Pero dar gracias por tu hoy
Y fue un privilegio encontrarte
Siempre, estar la duda,
¿Me quieres?
Gracias doy eternamente
De tan solo conocerte
Y en mi alma mece calmada, eterno amor para siempre, libertades q someten,
enamorada de la vida y el calor en cual me llenas, en mi alma me florece
Como sea para siempre tú alma en mi inolvidable
CRILAMI
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