Yo no quiero ser salvado
Cortina, qué
escondes?
Qué me
ocultas?
Puedo ver a
través de tí los vecinos de enfrente pero me ocultas a los demás
De qué me
proteges?
Porqué te
enquistas cuando intento abrirte?
Son, acaso,
tan grandes tus celos?
Has conseguido
que me sienta a gusto
Perpetrando
mis pequeñas fórmulas
de espaldas al
mundo
Formamos una
extraña pareja, pues
Tú me aíslas,
yo no quiero ser salvado.
Juanmi, el que voló sobre el cuco
La cortina
La casa de los abuelos de Carolina era una casa viejecita
y destartalada, repleta de libros de todo tipo y donde reinaba el amor y la
bondad. “El yayo y la yaya”, como ella los solía llamar de pequeña, eran un
matrimonio mayor, él intelectual y descuidado y ella una mujer de pocos
estudios, pero de gran corazón. Carolina se crió con ellos desde que nació
hasta los siete años y fueron los mejores años de toda su vida. Los amaba y
ellos la querían también mucho a ella, aunque la sobre protegían en muchos
aspectos y la convirtieron en una niña insegura en el futuro. Y en la casa
detallada anteriormente, en el comedor, se hallaba una cortina que Carolina
recordaba todavía hoy a sus cuarenta y seis años, una cortina que daba a otro
mundo alejado de la simplicidad de aquel hogar. De colores grisáceos y verdosos
se antojaba una cortina vieja y antigua que separaba la mesa del comedor del
despacho del abuelo materno de Carolina. En dicho despacho, colgados
señorialmente, se podían leer los cinco títulos universitarios de Francisco que
era como se llamaba su querido abuelo, entre ellos económicas y derecho.
Carolina quería mucho a su yayo y, cómo no, admiraba tales conocimientos y
amaba a ese hombre que siempre la invitaba a preguntarse el porqué de las
cosas.
Así la enseñó su abuelo a pensar, sí a pensar por sí
misma y a tener criterio. Paco, como lo llamaban los amigos cercanos, fue un
modelo a seguir en la vida de ella y él le enseñó muchísimas cosas. Un día le
regaló una de sus máquinas de escribir a Carolina, una Olivetti, con la que
ésta redactaría sus primeras frases, una historia infantil sobre dos abejas que
exploraban el mundo, curiosas. Fue su primer contacto con la escritura y
aquello le gustó mucho, le entusiasmó, a Carolina le gustaba redactar. Ahora ya
no escribía en una máquina de escribir, sino que escribía en su portátil. Las
historias habían mejorado como también había mejorado su redacción. Sí, el
tiempo había pasado, Carolina ya no estaba con sus abuelos, pero le dejaron
como recuerdo su abuela, la virtud de la bondad y la misericordia y su abuelo,
el afán por aprender. Y ese recuerdo que la formó como persona y la hizo tal
cual es ahora perdura y perdurará para el resto de sus días en su alma y en su
corazón, de aquellos que más que abuelos fueron como padres para ella.
Aquella cortina sinónimo de intelectualidad aún reside en
la mente de Carolina, la cortina, los libros, los ensayos, los escritos de su
abuelo, todo y este todo sigue vivo y seguirá así mientras sus abuelos estén
presentes en su vida y los recuerde, en aquella, aquella viejecita y
destartalada casa de su tierna infancia.
Carolina Roca
Somewhere, Over the Rainbow
L’havia
gastada tota? Últimament no la faig servir massa… tot i que mai havia tingut
cura de estalvia en allò que diem, béns intangibles.
I aixo era nou
per mi, tenia una manca parcial de imaginació… I estava sortint del pas
explicant-ho. Segurament, m’hauria anat millor, que el tema hagués estat la
imaginació o la manca d’ella. I el títol tan bonic que he posat! És una bona
cortineta eh! Que no sé si de fum… encara que potser, la cortina de fum ha
vingut després… diuen que si bellugues
el cap de dalt a baix, (com fan els jueus quan llegeixen La Torá) llavors el
cervell es desperta. Jo ho estic fent ara mateix, i no em serveix per la imaginació.
Doncs bé, jo
aquí tanco l’expedient, I me’n vaig pel camí de rajoles grogues… fins la
cortina, que tancaré per no veure l’home nu de l’edifici de davant.
Aloisius 13-V-26
La cortina
Tots tenim un vel o una cortina q no sap ningu
Un secret ocult
La intimitat de la nostra vida, es Sagrada.
Penses q a ningu ,li importa, deixa q et coneguin tal com
ets,no desvet llis coses q a ningu l
importen, no arriban al cas
l intimitat es nostra
Es el nostra vel, la nostra cortina, N Hi qué Hi diu la
part fosca, no te perque ser Ho,oblida i perdona i deixa q flueixi cap a
tu la Llum de la conciencia.
Crilami
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