La transformación
La materia se transforma continuamente. Así lo creía
Heráclito, y como él decía, el rio no es dos veces el mismo rio, pues está en
constante transformación y no nos podemos bañar dos veces en él sin que siga
igual.
Los seres humanos también, creo yo, estamos en continua
transformación, cambiando una y otra vez mientras crecemos y evolucionamos. El
cambio puede ser malo a veces, otras
bueno, pero siempre genera una transformación de las circunstancias. Y así la
vida pasa y pasa, y nunca somos tampoco nosotros como el rio de Heráclito, los
mismos de ayer. A todo esto, ninguno de nosotros sabe de antemano en que nos
trasformaremos en el futuro, simplemente es cosa del azar y también de nuestros
esfuerzos obviamente. Ejemplo de la transformación del individuo es ese injusto
e inesperado diagnóstico de salud mental, proceso común a todos los presentes
en esta sala, incluyéndome a mí. Una vez diagnosticada la enfermedad psíquica
el sujeto se transforma en un nuevo ser, un ser en constante lucha, víctima de
una batalla en principio perdida por el miedo generado al plantarse delante
nuestro, en nuestras carnes, de un día para otro, este diagnóstico.
Yo, por ejemplo, recuerdo ser una buena estudiante de
Derecho, viviendo en el campus de la UAB y siendo muy feliz. Pero tuve una
crisis que avecinó un trastorno bipolar, un
trastorno del estado anímico, genético, injusto, imprevisible….triste. Y
aquella personita inteligente y segura de sí misma se transformó en una enferma
mental más, elevando el alto índice de personas que la padecen.
Mi padre jamás
entendió que abandonara los estudios, y yo, ahora miro hacia atrás …y tampoco
entiendo por qué teniendo el área de la inteligencia intacta dejé mi fructífera
carrera para convertirme en una persona que se ha de justificar ante los demás
para alcanzar aceptación.
Y ahí estamos todos nosotros, día tras día, luchando
contra algo poderoso que arrastra al ser humano hacia el dolor y el sufrimiento
infinito, ya que desgraciadamente
la enfermedad mental aún no tiene
cura. Dispone, diríamos de un mantenimiento de los síntomas, pero nada más de
momento.
De esta manera nos transforma la vida y vamos cambiando y
cambiando… ¿Qué seremos en el futuro?
Nadie lo sabe, pero creo que decidimos casi todas las
experiencias por las que pasamos en nuestra vida, somos autores de ella, todo
lo que nos pasa forma parte de nuestra responsabilidad, todo menos los
trastornos mentales aunque también algunos de ellos como la esquizofrenia se puede diagnosticar, por ejemplo, por abuso
de sustancias .
Si todo fluye como dijo Heráclito (panta rei), todo es
una transformación constante y si como hemos dicho es todo voluntario
intentemos enfocar nuestra vida hacia un puerto seguro y satisfactorio,
actuando siempre pensando en las consecuencias de nuestros actos e intentando
convertirnos cada día en un poco, aunque sea un poco…en mejores personas.
Carolina Roca
La realidad distorsionada
A Laurita, durante meses, le estuvieron repitiendo que
sin su padre estaría mejor. Intentaban sonsacarle todo lo que hacía con él, con
su yayo, con sus amigos, con sus compañeras... Y a todo le encontraban un lado
oscuro, una razón equivocada. Le empezaron a hablar de abusos y maltratos,
conceptos a los que era ajena debido a su juventud y a qué, sencillamente, no
los había padecido. Su papi lo ignoraba.
El ambiente era perfecto. Casi no existía comunicación
entre los padres, muy distintos entre sí. Con ellas tendría acceso continuo a
sus muchas tías, primitas, abuelas (sí, se podría decir que dos) y hasta
bisabuela. Las mujeres han de estar unidas y se quieren y entienden mejor. Los
hombres, en forma de parejas o padres, iban y venían. Para su progenitora y
familia fue una sorpresa que consiguiera su padre su custodia y, aún peor, la
mantuviera largos años sin las negligencias que siempre, cada año, anunciaban y
denunciaban por escrito.
A pesar de las lógicas dificultades, Laurita fue feliz en
su mitad de mundo mayoritario de hombres. Por eso su padre la rodeaba de sus
mejores compañeras e hijas de sus propias amigas. No le gustaban, claro, mucho
los niños. De hecho, el nacimiento de un primito en su familia materna no
conllevó toda la alegría que debería. Laurita le contaba todo con desparpajo a
su papi, que también era compañero de juegos, Maestro Jedi y amante de todas
las artes. Con él y su yayo era el centro de atención, una niña querida allá
donde fueran, la reina de la fiesta y, porqué no decirlo, mimada por todos.
Vivía muchas experiencias y descubría muchos placeres y enseñanzas. Su padre
aún conserva una nota suya, una sola nota, donde reconocía que...¡se estaba
aburriendo! mientras él preparaba la cena. Hasta ella misma se sorprendía y
tuvo que dejarle la misiva en la mesa... ¿Qué le pasaba?. Pues nada, hija, es
normal y bueno que te aburras alguna vez, le dijo él.
Allá donde estudió, donde cursó extraescolares, en su
relación con sus amigas... su imaginación era legendaria. Aprendió muy pronto
las palabras "mítico" y "memorable" para narrar sus
aventuras en los hoteles que frecuentaba, como clienta VIP, por supuesto. Además de con su padre, vivía
con muchos, muchos muñecos a los que enseñar y con quien jugar. Un día le
transmitió a su papi, que por friki la entendía muy bien, que no sabía si
quería más a Chinito o a Ana, su mejor amiga y compañera. Su papi le dijo que,
con el tiempo, ella misma lo descubriría. Ese papi al que adoraban las niñas y
algún niño que se auto invitaba a alguna de sus fiestas, pobres.
Eran los mejores años de sus vidas.
Y un día se la llevaron, aunque no lo dijeran así. Y no
la escolarizaron. E intentaron, y consiguieron, no mantuviera contacto con su
papi y alegados. Y desde el primer día, con ayuda de psicólogas luego
sancionadas, con ayuda de declaraciones monstruosas, con ayuda de todos los
prejuicios y malvados del mundo, Laurita, judicializada, aterrada, fue
adaptando su mente para sobrevivir a esos años. Años. A pesar de sentencias e
informes psicológicos del juzgado que tenían claro la revinculacion total con su
papi, aún friki. Años que parecían décadas. Con culpables y claras víctimas.
Y tuvo que transformarse. Como en aquellos films, que le
encantaban, donde supervivientes no aguantaban la presión y se fugaban, primero
mentalmente, luego físicamente, de sus cárceles. Total, siempre eran inocentes.
Esa inocencia que perdió demasiado pronto. Y la angustia, el miedo y la propia
realidad distorsionada se instalaron en la reina de las fiestas. Pasó a ser,
decían, una niña que creció de unos meses a otros, de repente.
Cambió y no a mejor. El recelo se apoderó de ella. Y el
miedo invadió su mundo. Y el miedo lleva al odio y éste al lado oscuro, ya
sabéis.
Aún así, como los que son esclavos de sus íntimas
pasiones, aquellos que pueden cambiar de hogar, vida, amores... pero no de su
club de fútbol, por ejemplo, su papi se enteró que conservó de él todas las
aficiones que desarrollaron juntos, para extrañeza de todos sus profesores que
se preguntaban porqué y quién había contribuido a ello.
Se transformó. Es una víctima, como lo fue su yayo, su
papi y la decepción que se apoderó de sus alegados y, sobre todo, alegadas, que
descubrieron el papel kafkiano del sistema y cómo algunas personas se
aprovechaban de él.
Se transformó. Pero sigue amando a Shakespeare y la
poesía.
No volverá a ver a su papi ni a su yayo querido. Y aún
les hace daño, la víctima, al vivo y a la memoria del difunto. Cada día, cada
aniversario, cada evaluación, cada gala de graduación, cada comentario que sale
de las paredes de su colegio. Hace daño y causa mucha pena y desolación.
Pero, en toda esa transformación, conservó el amor por
las artes. Supongo eso es intrínseco a ella.
Por Romeo, que era Montesco y no Capuleto
Juanmi, aquél que voló sobre el
nido del cuco
La transformació
La transformació, l’espero, però no sé trobar-la, ni aconseguir-la,
sempre, sense viure, diem m ha quan, quan podré trobar-la, es ja possible? Em
diuen, sols es creure en tu, veure projectats els teus objectius, però, mai
veig el moment,
Tristor, por, estic de capa caiguda i no Ho PUC
superar, em sembla impossible
Caic en el pou, surto Gràcies als medicaments psiquiàtrics
, ja soc incapaç de viure sense ella, i em donen somnolència, fatiga crònica,
insomni si no les prenc, i em dic a mi mateixa, q em de Fer AMB tu, Cristineta,
tinc el disc duro dintre del cap de la Esther, la meva referent, i es que sé que
de moment i sempre tots els moments de la meva, sé q no mes dic, mala cara quan
morirem.
Crilami
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