El
vacío al alcanzar una meta insustancial
Uno
tiene metas que alcanzar, sí, y sé que involuciono en mi enfermedad porque cada
vez son más pequeñas, lo que hace un lustro hubiera llamado insignificantes,
insustanciales, sin mérito alguno. Es cuando me doy cuenta de ello e,
inexorablemente, me invade una sensación de vacío, de soledad del
superviviente. Y no me alegro por ello, porque no son metas en sí, son cosas
antes cotidianas, como andar, como respirar. Es sobrevivir y darme cuenta de mi
absoluta incapacidad de aspirar a metas que son tan sencillas como necesarias.
Ahora
me asombra encontrar en el teclado la arroba. De insistir en apuntarme a un
curso del año pasado que, claro, estaba lleno, lleno y finiquitado sin fijarme
en la fecha bien grande en pantalla. De no llevar mi expediente judicial a la
nueva abogada por miedo y perder tiempo precioso. Repito, sólo llevárselo. Me
da miedo todo y todos. Dependo de dos amigos, que tienen sus vidas, para
cualquier trámite insignificante, como pedir un extracto en un banco por tener
que hablar con un extraño.
Y
ya me da igual casi todo, porque se me acaba el tiempo y llevo demasiadas
desilusiones para afrontar las últimas metas que me quedan. Dolor y desilusión,
las Dos "D" que lleva en el pecho mi superhéroe favorito, Daredevil,
que, en el mejor cómic que he leído, pura emoción, herido de muerte se negaba a
rendirse y repetía en su mente "sigo caminando SÓLO PORQUE ES DIFÍCIL".
Qué entereza. Qué envidia. Yo sólo me tumbaría a esperar la parca.
Y
es que si repetir dos meses una simple canción porque no tengo ritmo me hace
olvidarme de tocar un día "Sultans of Swing". Sí no acudo a la CGT
para darme de abajo porque no quiero salir de casa, sigo pagando una cuota
innecesaria, como diría Txell. Visto igual, llevo las bambas rotas, no me lavo
los dientes, no puedo comer, no puedo dormir. Cuando vives la mayor parte del
tiempo en posición fetal en tu cama deseando algo malo es porque has olvidado
toda meta importante para tí.
Y
queda el horror de asomarte al vacío y saberte insustancial, prescindible. Y
saber que no importas a nadie. Ni a tí mismo. Y las cartas quedan sin abrir,
los mails son ser leídos. Y tener que leer algo en un bar con vino tinto me
hace salivar demasiado, por la medicación.
No
puedo volver a nacer. Y no camino porque es difícil.
Juanmi, aquél
que voló sobre el nido del cuco
El vacío
En el presente escrito hablaremos del vacío,
concretamente del vacío existencial del individuo repleto de apatía, falta de
finalidad concreta en la vida y tristeza persistente. Tal vacío es
característico en psiquiatría de la depresión, enfermedad mental muy común en
todo el mundo en nuestros días y muy difícil de sobrellevar. En la depresión,
la persona se siente vacía, inútil. Sin sentido ve pasar los días y nada ni
nadie la motiva. Vive en la oscuridad de sus pensamientos y actos sin
plantearse metas ni objetivos, esto sería el vacío que se siente. Pero, ¿El
tener objetivos es sinónimo de salud mental? ¿Puede una persona no ser feliz
por no tener metas?
El ser humano ha de vivir con una finalidad, con un
sentido a sus actos, con una dirección estructurada en su vida. Es una
condición humana del individuo, algo intrínseco que emerge de lo más profundos
de sus sentimientos. Todo ser humano es
así, todos y cada uno de nosotros ansía algo, sigue viviendo por algo o
alguien.
Y cuando esta meta no se consigue o se truncan nuestros
planes vuelve ese vacío hasta que es suplantado por otro objetivo. De esta manera el hombre necesita ver
realizada su vida para que esta no carezca de sentido.
Solo cuando la vida es plena, llena de motivos por los
que vivir hablaríamos de buena salud mental, eso sí acompañado de otros
conceptos que han de coexistir para alcanzarla.
El vacío existencial es algo muy común en el ser humano,
la sensación de no tener nada por lo que vivir o lo que hacer es una
circunstancia muy presente. Mucha gente no es feliz, es una realidad, las
depresiones cada vez son más diagnosticadas en los despachos de psiquiatría.
Luchemos por alcanzar una buena salud mental sin vacío
alguno, llenemos nuestras vidas de propósitos alcanzables y coherentes y
ganaremos así una buena calidad de vida, una vida…llena.
Carolina Roca
El Vacío
El vacío nos
recuerda al agujero negro del Universo.
Puede haber
vacío en el alma
En el vacío
del hondo y negro pozo que te sumerge al problema
Es una palabra
q nos recuerda a angustia
Pero
también,cabe el vacío como tranquilidad
Sin
pensamiento como cuando dormimos
Nos damos
cuenta cuando, a veces, nos da la sensación de no sentirnos queridos
La misma
ausencia de un ser querido y sobretodo en el paso del tiempo que avanza y
merman los recuerdos vividos
Pero, lo
importante es que, siempre, a pesar de todo, no marchará nuestra sabiduría
Crilami
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