EXPLORACIÓN OSCURA, ABSURDA E INTENSAMENTE PSICOLÓGICA DE LA MATERNIDAD EN CRISIS, LA TERAPIA Y EL ESTRÉS
(Sitges'25: abordando una ansiedad creciente contemporánea, la sensación de
no ser capaz de vivir en un mundo que exige cada vez más)
"SI PUDIERA, TE DARÍA UNA PATADA" (de Mary Bronstein, EEUU,
2025) ⭐⭐ ⭐⭐
Éste casi incalificable film, una mezcla de tragedia, humor mordaz y terror
psicológico, y tratando un tema todavía hoy un poco tabú concursó dentro de la Sección
Oficial Fantástica a Competición en el último Festival de Sitges y se
llevó, merecidísimamente, el Premio a Mejor Actriz para Rose Bryne,
hasta ahora injustamente infravalorada y aquí sublime. Tanto que acaparó muchos
premios a la mejor interpretación femenina del año, incluyendo el Oso de Plata
de la Berlinale, el Premio Independent Spirit a la Mejor Actriz
Protagonista y un Globo de Oro, y, muy injustamente, no ganó en los
últimos Oscars. Quizá porque es una interpretación que remueve, que incomoda
profundamente en una película profundamente personal y semibiográfica y al
mismo tiempo de resonancia universal. Recordemos que antes, en registros muy
diferentes, habrán visto a Bryne en "Troya", "Maria
Antonieta" de Sofía Coppola, "X-Men: primera generación" (y
su secuela "Apocalipsis"), la saga "Insidious" o
las comedias "Espías", "Peter Rabbit 1 y 2"
y "Familia al instante", aparte de pertenecer al elenco de la
serie "Daños y perjuicios".
La directora de "If I Had Legs I'd Kick You" (cuya
traducción literal sería algo así como "Si pudiera, te patearía"),
Mary Bronstein, es también su guionista y se reserva un pequeño papel de
actriz, roles que ya asumió en su lejana ópera prima "Yeast" (2008),
film ubicado dentro del subgénero mumblecore (cine independiente
estadounidense como la icónica "Frances Ha", caracterizado por
bajos presupuestos, un enfoque naturalista y centrado en diálogos improvisados,
a menudo murmullos, que exploran las relaciones personales y existenciales de
adultos jóvenes) donde trabajó con Greta Gerwig y Joshua Safdie. Bajo el sello
de la prestigiosa productora y distribuidora A24, ya se ha convertido en una de
las grandes sorpresas de la temporada. Una que se convertirá, atención, en film
referente y de culto.
Es también una obra que recordará a la obra de Todd Haynes, una exploración más sosegada pero igualmente inquietante del malestar existencial. Los problemas de Linda, nuestra protagonista, pueden ser más numerosos y extremos que los de la mayoría, pero la sensación de no poder afrontarlos es muy común. Y cuando queda claro que nadie puede ayudar porque todos están atrapados en su propia pesadilla personal, la única opción que queda es luchar contracorriente o, como sugiere ésta película de forma escalofriante, dejar de luchar por completo.
LAS TERAPIAS, HOY. LA SALUD MENTAL, AHORA
En resumen, «If I Had Legs I'd Kick You» plantea muchos temas importantes
para los psiquiatras (de obligada visión para la profesión) como la salud
mental materna, las madres estresadas en crisis, el cuidado de un niño con una
enfermedad, los riesgos de maltrato infantil, filicidio y los límites humanos
del cuidado. Creo que viene a decir que "Si tuviera piernas, te patearía a
ti y a la crítica del modelo de terapia occidental".
Supongo que la mayoría de las reseñas sobre ésta peli hablarán sobre las
dificultades de la maternidad y los "malos terapeutas", pero yo creo
que su objetivo central (entre otras capas) es criticar el modelo de terapia
moderna y cómo lo usamos: Ni con mil ejercicios de respiración vas a pausar lo
implacable o lo impredecible de la vida. El complejo industrial de la terapia
de nuestro primer mundo es un síntoma de una sociedad que ha externalizado el
cuidado familiar y comunitario (y la responsabilidad que conlleva) a
profesionales pagados.
Vemos ésto en el consultorio de Linda, nada casualmente,
una psicoterapeuta: su trabajo va desde charlas superficiales hasta una
clienta que le deja a su bebé. Los terapeutas ahora han asumido el papel de
amigos y cuidadores. Ésto se muestra incluso con ella y su propia supervisora
terapéutica. Y sí, Rose Byrne, esa madre que, tras enfrentarse constantemente a
numerosos obstáculos, acaba sufriendo una crisis nerviosa.
Hablemos claro: la mayoría aquí no puede pagar terapia. Y pregunto a los
lectores: ¿Por qué odio la pregunta de terapia "¿Cuáles son tus objetivos
para la terapia?". ¿Sólo yo me siento anormal al sentirme así?. ¿Estás de
acuerdo… o es el trauma hablando?. ¿A alguien más le cuesta que los demás
entiendan lo que le pasa?. Creo que deberíamos dejar de estigmatizar la
amargura, harto de que la mayoría de la gente insista en que deberías tener una
postura moderada en todo (aunque el film habla desde un punto de vista muy
femenino, permítanme éstas reflexiones masculinas). Como todo, los psiquiatras
y psicólogos pueden ser muy buenos o malos, como el que atiende a Linda,
sobrerecetándola basándose únicamente en los síntomas en lugar de ayudar a
sanar mirando la causa raíz, uno de los que deben creer que esos síntomas de tu
trauma son una elección (interpretado jocosamente por Conan O'Brien, famoso
presentador de "Late Night with Conan
O'Brien", comediante, escritor, productor y doblador).
Tampoco, y no me desvío de la razón de ser del film, no me gusta cómo mucha gente es tan despectiva, especialmente con la salud mental. No a todos se les puede ayudar o tratar, y tratar el suicidio como algo que no es una opción o un tema tabú solo empeora las cosas para la sociedad, en mi modesta opinión. A veces, como en el caso de Linda, el sufrimiento se etiqueta como enfermedad mental en lugar de una respuesta racional a la realidad. Recordemos que la peli cuestiona la maternidad, que puede ser (y es) maravillosa y también aislante, abrumadora y frustrante, dándote cuenta que es imposible ser buena en todo. Siempre sientes que alguna área de tu vida no recibe suficiente atención y que tu hijo debería ser el centro de atención, pero nadie más en tu vida lo entiende. También aplicable, de otra manera, a los padres, por supuesto.
DENTRO DE LINDA
La película empieza con un primer plano muy cerrado. Y luego nos acercamos
aún más, hasta que prácticamente estamos dentro del ojo de Linda. Estamos
dentro de su cabeza. Al final, conoces cada poro, cada arruga de su rostro.
Estás con ella en su dolor. Y es una forma de eliminar cualquier duda
sobre si algo es «real» o no. Para ella, sin duda, es real. La
percepción es la realidad. Esa es una de las primeras frases de la película, y
es la base de toda la historia.
Al principio no entendí, como creo les pasará también, el título de la
película hasta que lo comenté con algunos compañeros de prensa. Mi teoría
compartida se trata que es una indicación de cómo uno se autolimita a través de
problemas de salud mental, mediante un título contradictorio (en el contexto de
la película, debo añadir; la frase nunca se pronuncia, así que me baso en la
protagonista y su mentalidad). Nuestra protagonista, Linda (Rose Byrne), sí
tiene piernas, así que se obliga a creer que no las tiene, y usa el
descubrimiento de que en realidad sí las tiene no para ayudarse a sí misma,
sino para lastimar a los demás. Si mi evaluación es correcta, sin duda se ve en
"If I Had Legs I'd Kick You" la historia trata sobre la
renuncia a mejorar debido a la insistencia de que: todo ya está bien, o bien
nada tiene solución, así que ¿para qué intentar curar?.
Después del plano inicial de los ojos de Linda, con lágrimas asomando tras
su mirada perdida y el ruido a su alrededor, vemos que está en una sesión de
terapia familiar con su hija enferma, cuyo nombre no se menciona. La hija de
Linda usa una sonda de gastrostomía porque ha desarrollado trastornos
alimenticios y no le gusta la comida blanda, entre otras muchas características
(una escena inicial muestra a la hija pidiéndole a su madre que le quite todo
el queso de las porciones de pizza). Linda también ve a su propio terapeuta,
cuyo nombre tampoco se menciona, el ya citado O'Brien): él es muy directo en su
intento por lograr que Linda se ayude a sí misma. Esto puede deberse a algo que
solo descubrimos más tarde, el detalle de que Linda también es terapeuta. Es
muy común que los terapeutas tengan a sus colegas como sus propios psicólogos
con quienes hablar, y aquí se muestra esta dinámica de manera efectiva: ¿cómo
puede alguien que está tan agobiado con los problemas de los demás poder estar
ahí para sí mismo?.
La cosa se pone fea más tarde cuando un problema de goteo del segundo piso
al primero se convierte en el colapso total del piso/techo, dejando un agujero
gigante y con moho. Linda y su hija se hospedan en un motel donde están
ubicadas junto al superintendente, Jamie (interpretado por el rapero, un tanto
inexpresivo, A$AP Rocky). El esposo de Linda es un capitán militar de barco que
está fuera de casa por largos períodos de tiempo y, como uno puede imaginar, no
está presente para la serie de desastres que Linda está a punto de enfrentar
(pequeña intervención de ¡Cristian Slater!). Mientras está en el motel, Linda
tiene que lidiar con sus pacientes problemáticos, el agujero en casa que no se
soluciona y la enfermedad de su hija. Es evidente que Linda se esfuerza por
mantenerse fuerte, pero está empeñada en hacerse daño a sí misma -y a los
demás- por su terquedad: busca ayuda, pero también la rechaza.
Byrne, insisto poco, está sensacional y nunca interpreta a su personaje
ansioso de forma unidimensional. Hay una gama de nervios, pánico,
autoculpabilización, confusión y arrepentimiento que pintan a Linda gracias a
la mejor actuación de su carrera. El temblor en su voz cuando se acerca a un
hostil encargado del estacionamiento, las microexpresiones: juicio, cansancio,
diversión... Byrne lo borda. Un momento que lo resume todo es su reacción al
ver cómo atropellan a un hámster que compró mientras su hija está en el coche.
Aquí, Byrne plasma a la perfección el impulso de reír, mezclado con la
sorpresa, mezclado con la pregunta: "¿Acabo de traumatizar a mi
hija?".
¿Es Linda una madre perfecta? Claro que no. Además de fumar, bebe de forma
que podría indicar adicción e intenta comprar drogas a A$AP Rocky. A lo largo
de la película, Linda se vuelve cada vez más imprudente, y esa es la cruda
realidad de las consecuencias del agotamiento. Byrne siempre aparece en primer
plano; en todas las interacciones, la cámara se centra en ella. De esta forma,
el director logra que el público se adentre por completo en la mente y el punto
de vista de Linda. Cada rechazo insensible, cada reproche, se percibe con
intensidad y se representa sin tapujos. Así, la doctora de la hija de Linda
(interpretada por la directora Bronstein) muestra una impaciencia y una
insensibilidad que agravan la ansiedad. La hija de Linda tiene alrededor de diez
años y se la representa principalmente a través del sonido fuera de cámara:
irritante, insistente e imposible de ignorar. Sus llantos, sus discusiones, sus
gritos y el pitido de sus aparatos médicos crean una banda sonora incómoda y
urgente que sumerge aún más al espectador en la intensa y estresante realidad
de Linda.
Incluso los momentos de distensión, bienvenidos, están teñidos de una oscuridad que limita su impacto. Los pacientes de Linda en terapia ofrecen un respiro, pero una pesadez omnipresente se cierne sobre el ambiente, especialmente en las inquietantes escenas con Caroline (una excelente Danielle Macdonald), paciente ansiosa, necesitada y exigente, es también una madre con dificultades, al igual que Linda.
LA MATERNIDAD
Ésta es una representación cinematográfica de la maternidad urgente,
importante y admirable, aunque no se disfrute precisamente. Su tratamiento de
la ira y la ambivalencia maternas, sin suavizar los aspectos más duros, resulta
impactante y, en cierto modo, perturbador. Aquí Bronstein se ha interesado
menos en las representaciones idealizadas y edulcoradas de las madres y se ha
centrado más en su vida interior, por muy compleja que sea y prescindiendo del
sentimentalismo y la redención simplista, mostrando en cambio a las madres como
personajes humanos complejos e imperfectos que crían a sus hijos.
Basándose en algunas de las experiencias reales de Bronstein, "If
I Had Legs I'd Kick You" arroja una luz cruda e incómoda sobre
aspectos de la maternidad que generalmente se mantienen en la sombra: el
trabajo ingrato y monótono, la pérdida de la identidad propia y todo el
resentimiento y la culpa resultante que esto conlleva. Linda se ahoga en la
desesperación y la vergüenza, incapaz de encontrar ayuda, empatía o siquiera un
respiro. Su experiencia como madre es desgarradora y caótica, y la película
desafía al espectador a afrontar la tensión que supone cuidar a un hijo enfermo
y el intenso apego maternal. Al igual que su retrato de la vida de Linda,
"If I Had Legs I'd Kick You" es imperfecta y, por momentos,
abrumadoramente caótica. En esencia, es una película oscura, inquietante,
fascinante y exigente, que suscitará conversaciones sobre las complejidades de
la maternidad.
La fotografía es atmosférica, con colores que recuerdan a una novela gráfica
en movimiento. El sonido se utiliza con gran eficacia, ya sean las voces
infantiles que marcan el ritmo, el rugido del ruido blanco o las voces por
teléfono y el buzón de voz. Te sumerge en un horror realista. También muestra
cómo su marido, su casero, el marido de su cliente y todas esas voces están
ausentes, solo se escuchan voces al teléfono. El uso de banda sonora es
relativamente mínimo, reservado solo para momentos en que se necesita mayor
ambientación.
Curiosamente, opino que la tragicomedia, o mejor, "terror
realista" que es "If I Had Legs I'd Kick You" la
convierte en una película imprescindible para quienes no son madres ni
cuidadoras. Ese realismo del terror se basa en asfixiar al protagonista, no
literalmente, sino al mostrar con brillantez cómo la responsabilidad puede
resultar abrumadora. Al explorar temas como la paternidad y el escapismo, la
película se convierte en una obra imprescindible para quienes buscan comprender
las dificultades de la crianza de los hijos. Linda quizá no se encuentra
aislada en el sentido convencional, se ve sumida en la impotencia debido a sus
escasos ingresos, la ausencia de su esposo y la enfermedad de su hija. No
encuentra fuentes de ayuda significativas, y Linda se siente completamente
agotada.
Hay momentos en la película donde la tensión no cesa. Es como estar atrapado
en tu peor pesadilla. La película genera también estrés en el espectador,
aviso. Asimismo, también es conmovedora. La niña no tiene nombre. Para el
público, a veces puede resultar estridente e irritante. Nunca se muestra el
rostro de la hija, pero se la ve en brazos, se la consuela y se la saca de una
casa inundada ante la cámara, y es evidente que es objeto de afecto para la
madre. Las madres tienen derecho a encontrar a sus hijos irritantes y aun así
amarlos, y seguirían siendo buenas madres. El trabajo sustancial de la
maternidad requiere una energía que a veces no deja espacio para nada
superficial.
La película también suscitará, como mencionaba al principio, algunas
reflexiones interesantes sobre la terapia. Sí, puedes saber intelectualmente
que necesitas cuidarte primero, que la respiración y la atención plena te
ayudan a pensar con claridad. Pero ¿de qué sirven estas afirmaciones,
estrategias y marcos de referencia cuando vives en un motel, la recuperación de
tu hija es más lenta de lo necesario y todo el mundo parece estar en tu contra?
¿Funciona la terapia cuando tus problemas no son solo mentales?
La película se hizo porque Bronstein tenía algo que decir: “No es
autobiográfica, pero es emocionalmente cierta”. Plasma una experiencia vivida
tan específica y tan importante que merece ser compartida con el mundo. Es uno
de esos raros casos en los que el arte cinematográfico se une a una historia
difícil de abordar. Y el resultado es imperdible.
Eso sí, sus intenciones son puras, pero los intentos de directora y
guionista por añadir lo máximo posible desequilibran un poco la película.
Consigue lo más difícil, ser creíble y desgarradora, pero constantemente
pretende convertirse en una honda sátira psicológica, incluso surrealista. La
relación entre las dos partes a veces no encaja del todo. En la misma película
donde vemos a una mujer derrumbarse poco a poco, todo se siente increíblemente
honesto y crudo, pero también tenemos destellos de algo que parece indicar que
la película quiere convertirse en una película casi de ciencia ficción cuando
tendría que incidir más en lo onírico. Entiendo que todo está en la cabeza de
Linda, pero existe la responsabilidad de difuminar las líneas entre la realidad
y el subconsciente mucho mejor de lo que lo hace. La película intenta ir más
allá y convertirse en una representación fantástica del sufrimiento mental,
pero éstos momentos son escasos y poco frecuentes. Ojalá la película se hubiera
volcado por completo en el absurdo con sus visiones psicológicas, al estilo de
"Cisne negro", por ejemplo.
No sabemos nada del pasado de Linda, de su relación con sus padres. Pero es
seguro que todos veremos algo nuestro en ella. Un reflejo, quizá. Porque,
señalaba su autora, ¿quién no se ha sentido alguna vez como si el universo
entero estuviera en su contra?. Literalmente le grita a la gente: “Mírenme.
Ayúdenme”. Y, lamentablemente, esa es una experiencia universal para las
mujeres, sean madres o no. Los trastornos mentales son comunes entre los padres
primerizos; el film sólo indica que no tienes que pasar por ésto solo/a.
Cuando Linda comparte habitación con su hija en el motel y con la máquina de
alimentación infantil, que no deja de pitar, no puede dormir. Pasa sus noches
de insomnio —el único momento que tiene para sí misma— bebiendo vino, comiendo
dulces, fumando marihuana y escuchando música. Empieza a caminar cada vez más
lejos del hotel, hasta el punto de que el monitor de bebé que lleva consigo
para escuchar a su hija se desconecta. Ella no ve a su hija como una persona
real, sino solo como una carga. “Estamos inmersos en la realidad de Linda todo
el tiempo, y ella no puede ver a su hija como una niña pequeña”, dijo
Bronstein. “Solo puede verla como algo que le han impuesto, que la victimiza,
que es una carga”. Y consigue algo imprescindible para que el film funcione,
que el público simpatice con Linda, en lugar de con su hija (por eso no
mostrará su rostro). Así, el hecho de que casi todo el metraje (casi dos horas
de angustia gozosa) sólo escuche a su esposo en lugar de verlo, representa la
distancia en el matrimonio.
¿Y qué hay de las alucinaciones que Linda ve en el agujero del techo, que
desencadenan sus recuerdos traumáticos?. Puro fantástico: esas voces y
remolinos de luz oníricos representan el trauma del que Linda no puede escapar:
el de aquél día en el hospital, al colocarle el tubo a su hija, y quizá
también, parte de su propio trauma infantil con su madre, al que la película
alude, pero no profundiza. Por todo ello, "Si tuviera piernas..." es
una película que desafía el tabú de que las madres a veces no quieran ser
madres o quieran escapar de sus hijos. Eso de que sabes ser madre por sólo
tener al bebé, ese instinto maternal mítico aquí se ve cuestionado, porque las
madres no dejan de ser sólo seres humanos.
En su apasionante complejidad (que no tesis, no se preocupen), así como las
condiciones de salud mental de Linda y Caroline no están claras en la película,
tampoco lo está la condición médica completa de la hija sin nombre de Linda. Se
trata de un retraso en el desarrollo que requiere un crecimiento compensatorio,
pero podría tratarse de una aversión o fobia a la alimentación o un trastorno
alimentario. Los niños con enfermedades médicas tienen más probabilidades de
ser víctimas de abuso y negligencia. Se sugiere negligencia en la supervisión
médica, junto con el agotamiento del cuidador por la ausencia de la pareja y
problemas de apego. Recuerden, Linda ve a su hija sin nombre como una carga y
la deja sola durmiendo en el motel mientras se emborracha. También sabotea el
plan médico de su hija, pero parece que, por corporativismo, su psiquiatra le
dice que duerma bien y que el equipo médico reconsiderará el nivel de atención
de su hija. Ésto, claro, no protege ni a la niña ni a la madre. En el film, y
tiene mucho mérito afrontarlo abiertamente, si los profesionales de la salud
hubieran reconocido la angustia de Linda y su mala capacidad de afrontamiento
(cualquiera que fuera la causa) también cumplirían con su deber de informar, lo
que habría llevado a una investigación y a la oferta de servicios de apoyo. Y
todo lo cuenta dejando claro que Linda NO ES UNA MALA MADRE.
Véanla. Mary Bronstein captura a la perfección lo abrumadora que puede ser
la mayor alegría de todos los tiempos. Sí film personifica la sensación de las
madres que se sienten incapaces de mantener su autonomía personal: No importa
cuántas botellas de vino te bebas, cuánta marihuana fumes, ni cuánto corras,
las responsabilidades de la maternidad siguen ahí. Realmente no puedes escapar
de ellas y, aunque para alguien que no es padre o madre pueda parecer que Linda
solo desea escapar, por supuesto que ama a su hija. Es el peso de la
carga de ser madre, la pérdida de tu identidad y la sensación de que nunca es
suficiente. Ahora, como señalaba al principio, es mucho menos tabú hablar de lo
abrumadora y difícil que es la maternidad que hace diez o incluso cinco años,
pero la complejidad de la misma sigue siendo un tema difícil de abordar,
especialmente con otras madres. Algunas no se sienten cómodas hablando de lo
difícil que es y te juzgan. Incluso en la película, Caroline (Danielle
Macdonald), una de las pacientes de Linda, le pregunta entre lágrimas a su
terapeuta al enterarse de que ella también tiene un hijo: "¿Lo entiendes,
verdad?". Y a pesar de que Linda comprende perfectamente la abrumadora
sensación de depresión y ansiedad posparto incipiente, no lo reconoce del todo
y deja que Caroline se hunda sola en su propio sufrimiento.
La dirección de Bronstein es inquietante y te sitúa perfectamente en la
psique de Linda y de todas las madres estresadas y abrumadas. Abraza el caos y
la claustrofobia para profundizar en la alta ansiedad que, para los demás, hace
que Linda resulte menos simpática. En realidad, está al límite y no puede
soportarlo más. "If I Had Legs I'd Kick You" no
trata sobre el empoderamiento, sino que es implacable respecto a cómo se les
dice constantemente a las madres que se cuiden, pero nunca se les da el espacio
para hacerlo.
DÓNDE VERLA, CONOCER DESENLACE Y DEMÁS ASPECTOS Y CONTRADECIRME: se
puede ver actualmente en plataformas como MUBI, Apple TV y Prime Video.






Con tu crítica, el lector ya nota la asfixia constant q sufre la protagonista. Y con lo q la terapia no lo arregla todo.No trata o no es la adecuada cuando la vida d alguien ( en st caso Linda, pero aplicable a todos) está desbordada. Son insuficientes ant el colapso d la prota.
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