El nido del cuco 17-04-2026


EXPLORACIÓN OSCURA, ABSURDA E INTENSAMENTE PSICOLÓGICA DE LA MATERNIDAD EN CRISIS, LA TERAPIA Y EL ESTRÉS

(Sitges'25: abordando una ansiedad creciente contemporánea, la sensación de no ser capaz de vivir en un mundo que exige cada vez más)

"SI PUDIERA, TE DARÍA UNA PATADA" (de Mary Bronstein, EEUU, 2025) ⭐⭐ ⭐⭐

Éste casi incalificable film, una mezcla de tragedia, humor mordaz y terror psicológico, y tratando un tema todavía hoy un poco tabú concursó dentro de la Sección Oficial Fantástica a Competición en el último Festival de Sitges y se llevó, merecidísimamente, el Premio a Mejor Actriz para Rose Bryne, hasta ahora injustamente infravalorada y aquí sublime. Tanto que acaparó muchos premios a la mejor interpretación femenina del año, incluyendo el Oso de Plata de la Berlinale, el Premio Independent Spirit a la Mejor Actriz Protagonista y un Globo de Oro, y, muy injustamente, no ganó en los últimos Oscars. Quizá porque es una interpretación que remueve, que incomoda profundamente en una película profundamente personal y semibiográfica y al mismo tiempo de resonancia universal. Recordemos que antes, en registros muy diferentes, habrán visto a Bryne en "Troya", "Maria Antonieta" de Sofía Coppola, "X-Men: primera generación" (y su secuela "Apocalipsis"), la saga "Insidious" o las comedias "Espías", "Peter Rabbit 1 y 2" y "Familia al instante", aparte de pertenecer al elenco de la serie "Daños y perjuicios".

La directora de "If I Had Legs I'd Kick You" (cuya traducción literal sería algo así como "Si pudiera, te patearía"), Mary Bronstein, es también su guionista y se reserva un pequeño papel de actriz, roles que ya asumió en su lejana ópera prima "Yeast" (2008), film ubicado dentro del subgénero mumblecore (cine independiente estadounidense como la icónica "Frances Ha", caracterizado por bajos presupuestos, un enfoque naturalista y centrado en diálogos improvisados, a menudo murmullos, que exploran las relaciones personales y existenciales de adultos jóvenes) donde trabajó con Greta Gerwig y Joshua Safdie. Bajo el sello de la prestigiosa productora y distribuidora A24, ya se ha convertido en una de las grandes sorpresas de la temporada. Una que se convertirá, atención, en film referente y de culto.

Es también una obra que recordará a la obra de Todd Haynes, una exploración más sosegada pero igualmente inquietante del malestar existencial. Los problemas de Linda, nuestra protagonista, pueden ser más numerosos y extremos que los de la mayoría, pero la sensación de no poder afrontarlos es muy común. Y cuando queda claro que nadie puede ayudar porque todos están atrapados en su propia pesadilla personal, la única opción que queda es luchar contracorriente o, como sugiere ésta película de forma escalofriante, dejar de luchar por completo.

LAS TERAPIAS, HOY. LA SALUD MENTAL, AHORA

En resumen, «If I Had Legs I'd Kick You» plantea muchos temas importantes para los psiquiatras (de obligada visión para la profesión) como la salud mental materna, las madres estresadas en crisis, el cuidado de un niño con una enfermedad, los riesgos de maltrato infantil, filicidio y los límites humanos del cuidado. Creo que viene a decir que "Si tuviera piernas, te patearía a ti y a la crítica del modelo de terapia occidental".

Supongo que la mayoría de las reseñas sobre ésta peli hablarán sobre las dificultades de la maternidad y los "malos terapeutas", pero yo creo que su objetivo central (entre otras capas) es criticar el modelo de terapia moderna y cómo lo usamos: Ni con mil ejercicios de respiración vas a pausar lo implacable o lo impredecible de la vida. El complejo industrial de la terapia de nuestro primer mundo es un síntoma de una sociedad que ha externalizado el cuidado familiar y comunitario (y la responsabilidad que conlleva) a profesionales pagados.

Vemos ésto en el consultorio de Linda, nada casualmente, una psicoterapeuta: su trabajo va desde charlas superficiales hasta una clienta que le deja a su bebé. Los terapeutas ahora han asumido el papel de amigos y cuidadores. Ésto se muestra incluso con ella y su propia supervisora terapéutica. Y sí, Rose Byrne, esa madre que, tras enfrentarse constantemente a numerosos obstáculos, acaba sufriendo una crisis nerviosa.

Hablemos claro: la mayoría aquí no puede pagar terapia. Y pregunto a los lectores: ¿Por qué odio la pregunta de terapia "¿Cuáles son tus objetivos para la terapia?". ¿Sólo yo me siento anormal al sentirme así?. ¿Estás de acuerdo… o es el trauma hablando?. ¿A alguien más le cuesta que los demás entiendan lo que le pasa?. Creo que deberíamos dejar de estigmatizar la amargura, harto de que la mayoría de la gente insista en que deberías tener una postura moderada en todo (aunque el film habla desde un punto de vista muy femenino, permítanme éstas reflexiones masculinas). Como todo, los psiquiatras y psicólogos pueden ser muy buenos o malos, como el que atiende a Linda, sobrerecetándola basándose únicamente en los síntomas en lugar de ayudar a sanar mirando la causa raíz, uno de los que deben creer que esos síntomas de tu trauma son una elección (interpretado jocosamente por Conan O'Brien, famoso presentador de "Late Night with Conan O'Brien", comediante, escritor, productor y doblador).

Tampoco, y no me desvío de la razón de ser del film, no me gusta cómo mucha gente es tan despectiva, especialmente con la salud mental. No a todos se les puede ayudar o tratar, y tratar el suicidio como algo que no es una opción o un tema tabú solo empeora las cosas para la sociedad, en mi modesta opinión. A veces, como en el caso de Linda, el sufrimiento se etiqueta como enfermedad mental en lugar de una respuesta racional a la realidad. Recordemos que  la peli cuestiona la maternidad, que puede ser (y es) maravillosa y también aislante, abrumadora y frustrante, dándote cuenta que es imposible ser buena en todo. Siempre sientes que alguna área de tu vida no recibe suficiente atención y que tu hijo debería ser el centro de atención, pero nadie más en tu vida lo entiende. También aplicable, de otra manera, a los padres, por supuesto.


DENTRO DE LINDA

La película empieza con un primer plano muy cerrado. Y luego nos acercamos aún más, hasta que prácticamente estamos dentro del ojo de Linda. Estamos dentro de su cabeza. Al final, conoces cada poro, cada arruga de su rostro. Estás con ella en su dolor. Y es una forma de eliminar cualquier duda sobre si algo es «real» o no. Para ella, sin duda, es real. La percepción es la realidad. Esa es una de las primeras frases de la película, y es la base de toda la historia.

Al principio no entendí, como creo les pasará también, el título de la película hasta que lo comenté con algunos compañeros de prensa. Mi teoría compartida se trata que es una indicación de cómo uno se autolimita a través de problemas de salud mental, mediante un título contradictorio (en el contexto de la película, debo añadir; la frase nunca se pronuncia, así que me baso en la protagonista y su mentalidad). Nuestra protagonista, Linda (Rose Byrne), sí tiene piernas, así que se obliga a creer que no las tiene, y usa el descubrimiento de que en realidad sí las tiene no para ayudarse a sí misma, sino para lastimar a los demás. Si mi evaluación es correcta, sin duda se ve en "If I Had Legs I'd Kick You" la historia trata sobre la renuncia a mejorar debido a la insistencia de que: todo ya está bien, o bien nada tiene solución, así que ¿para qué intentar curar?.

Después del plano inicial de los ojos de Linda, con lágrimas asomando tras su mirada perdida y el ruido a su alrededor, vemos que está en una sesión de terapia familiar con su hija enferma, cuyo nombre no se menciona. La hija de Linda usa una sonda de gastrostomía porque ha desarrollado trastornos alimenticios y no le gusta la comida blanda, entre otras muchas características (una escena inicial muestra a la hija pidiéndole a su madre que le quite todo el queso de las porciones de pizza). Linda también ve a su propio terapeuta, cuyo nombre tampoco se menciona, el ya citado O'Brien): él es muy directo en su intento por lograr que Linda se ayude a sí misma. Esto puede deberse a algo que solo descubrimos más tarde, el detalle de que Linda también es terapeuta. Es muy común que los terapeutas tengan a sus colegas como sus propios psicólogos con quienes hablar, y aquí se muestra esta dinámica de manera efectiva: ¿cómo puede alguien que está tan agobiado con los problemas de los demás poder estar ahí para sí mismo?.

La cosa se pone fea más tarde cuando un problema de goteo del segundo piso al primero se convierte en el colapso total del piso/techo, dejando un agujero gigante y con moho. Linda y su hija se hospedan en un motel donde están ubicadas junto al superintendente, Jamie (interpretado por el rapero, un tanto inexpresivo, A$AP Rocky). El esposo de Linda es un capitán militar de barco que está fuera de casa por largos períodos de tiempo y, como uno puede imaginar, no está presente para la serie de desastres que Linda está a punto de enfrentar (pequeña intervención de ¡Cristian Slater!). Mientras está en el motel, Linda tiene que lidiar con sus pacientes problemáticos, el agujero en casa que no se soluciona y la enfermedad de su hija. Es evidente que Linda se esfuerza por mantenerse fuerte, pero está empeñada en hacerse daño a sí misma -y a los demás- por su terquedad: busca ayuda, pero también la rechaza.

Byrne, insisto poco, está sensacional y nunca interpreta a su personaje ansioso de forma unidimensional. Hay una gama de nervios, pánico, autoculpabilización, confusión y arrepentimiento que pintan a Linda gracias a la mejor actuación de su carrera. El temblor en su voz cuando se acerca a un hostil encargado del estacionamiento, las microexpresiones: juicio, cansancio, diversión... Byrne lo borda. Un momento que lo resume todo es su reacción al ver cómo atropellan a un hámster que compró mientras su hija está en el coche. Aquí, Byrne plasma a la perfección el impulso de reír, mezclado con la sorpresa, mezclado con la pregunta: "¿Acabo de traumatizar a mi hija?".

¿Es Linda una madre perfecta? Claro que no. Además de fumar, bebe de forma que podría indicar adicción e intenta comprar drogas a A$AP Rocky. A lo largo de la película, Linda se vuelve cada vez más imprudente, y esa es la cruda realidad de las consecuencias del agotamiento. Byrne siempre aparece en primer plano; en todas las interacciones, la cámara se centra en ella. De esta forma, el director logra que el público se adentre por completo en la mente y el punto de vista de Linda. Cada rechazo insensible, cada reproche, se percibe con intensidad y se representa sin tapujos. Así, la doctora de la hija de Linda (interpretada por la directora Bronstein) muestra una impaciencia y una insensibilidad que agravan la ansiedad. La hija de Linda tiene alrededor de diez años y se la representa principalmente a través del sonido fuera de cámara: irritante, insistente e imposible de ignorar. Sus llantos, sus discusiones, sus gritos y el pitido de sus aparatos médicos crean una banda sonora incómoda y urgente que sumerge aún más al espectador en la intensa y estresante realidad de Linda.

Incluso los momentos de distensión, bienvenidos, están teñidos de una oscuridad que limita su impacto. Los pacientes de Linda en terapia ofrecen un respiro, pero una pesadez omnipresente se cierne sobre el ambiente, especialmente en las inquietantes escenas con Caroline (una excelente Danielle Macdonald), paciente ansiosa, necesitada y exigente, es también una madre con dificultades, al igual que Linda.

 

LA MATERNIDAD

Ésta es una representación cinematográfica de la maternidad urgente, importante y admirable, aunque no se disfrute precisamente. Su tratamiento de la ira y la ambivalencia maternas, sin suavizar los aspectos más duros, resulta impactante y, en cierto modo, perturbador. Aquí Bronstein se ha interesado menos en las representaciones idealizadas y edulcoradas de las madres y se ha centrado más en su vida interior, por muy compleja que sea y prescindiendo del sentimentalismo y la redención simplista, mostrando en cambio a las madres como personajes humanos complejos e imperfectos que crían a sus hijos.

Basándose en algunas de las experiencias reales de Bronstein, "If I Had Legs I'd Kick You" arroja una luz cruda e incómoda sobre aspectos de la maternidad que generalmente se mantienen en la sombra: el trabajo ingrato y monótono, la pérdida de la identidad propia y todo el resentimiento y la culpa resultante que esto conlleva. Linda se ahoga en la desesperación y la vergüenza, incapaz de encontrar ayuda, empatía o siquiera un respiro. Su experiencia como madre es desgarradora y caótica, y la película desafía al espectador a afrontar la tensión que supone cuidar a un hijo enfermo y el intenso apego maternal. Al igual que su retrato de la vida de Linda, "If I Had Legs I'd Kick You" es imperfecta y, por momentos, abrumadoramente caótica. En esencia, es una película oscura, inquietante, fascinante y exigente, que suscitará conversaciones sobre las complejidades de la maternidad.

La fotografía es atmosférica, con colores que recuerdan a una novela gráfica en movimiento. El sonido se utiliza con gran eficacia, ya sean las voces infantiles que marcan el ritmo, el rugido del ruido blanco o las voces por teléfono y el buzón de voz. Te sumerge en un horror realista. También muestra cómo su marido, su casero, el marido de su cliente y todas esas voces están ausentes, solo se escuchan voces al teléfono. El uso de banda sonora es relativamente mínimo, reservado solo para momentos en que se necesita mayor ambientación.

Curiosamente, opino que la tragicomedia, o mejor, "terror realista" que es "If I Had Legs I'd Kick You" la convierte en una película imprescindible para quienes no son madres ni cuidadoras. Ese realismo del terror se basa en asfixiar al protagonista, no literalmente, sino al mostrar con brillantez cómo la responsabilidad puede resultar abrumadora. Al explorar temas como la paternidad y el escapismo, la película se convierte en una obra imprescindible para quienes buscan comprender las dificultades de la crianza de los hijos. Linda quizá no se encuentra aislada en el sentido convencional, se ve sumida en la impotencia debido a sus escasos ingresos, la ausencia de su esposo y la enfermedad de su hija. No encuentra fuentes de ayuda significativas, y Linda se siente completamente agotada.

Hay momentos en la película donde la tensión no cesa. Es como estar atrapado en tu peor pesadilla. La película genera también estrés en el espectador, aviso. Asimismo, también es conmovedora. La niña no tiene nombre. Para el público, a veces puede resultar estridente e irritante. Nunca se muestra el rostro de la hija, pero se la ve en brazos, se la consuela y se la saca de una casa inundada ante la cámara, y es evidente que es objeto de afecto para la madre. Las madres tienen derecho a encontrar a sus hijos irritantes y aun así amarlos, y seguirían siendo buenas madres. El trabajo sustancial de la maternidad requiere una energía que a veces no deja espacio para nada superficial.

La película también suscitará, como mencionaba al principio, algunas reflexiones interesantes sobre la terapia. Sí, puedes saber intelectualmente que necesitas cuidarte primero, que la respiración y la atención plena te ayudan a pensar con claridad. Pero ¿de qué sirven estas afirmaciones, estrategias y marcos de referencia cuando vives en un motel, la recuperación de tu hija es más lenta de lo necesario y todo el mundo parece estar en tu contra? ¿Funciona la terapia cuando tus problemas no son solo mentales?

La película se hizo porque Bronstein tenía algo que decir: “No es autobiográfica, pero es emocionalmente cierta”. Plasma una experiencia vivida tan específica y tan importante que merece ser compartida con el mundo. Es uno de esos raros casos en los que el arte cinematográfico se une a una historia difícil de abordar. Y el resultado es imperdible.

Eso sí, sus intenciones son puras, pero los intentos de directora y guionista por añadir lo máximo posible desequilibran un poco la película. Consigue lo más difícil, ser creíble y desgarradora, pero constantemente pretende convertirse en una honda sátira psicológica, incluso surrealista. La relación entre las dos partes a veces no encaja del todo. En la misma película donde vemos a una mujer derrumbarse poco a poco, todo se siente increíblemente honesto y crudo, pero también tenemos destellos de algo que parece indicar que la película quiere convertirse en una película casi de ciencia ficción cuando tendría que incidir más en lo onírico. Entiendo que todo está en la cabeza de Linda, pero existe la responsabilidad de difuminar las líneas entre la realidad y el subconsciente mucho mejor de lo que lo hace. La película intenta ir más allá y convertirse en una representación fantástica del sufrimiento mental, pero éstos momentos son escasos y poco frecuentes. Ojalá la película se hubiera volcado por completo en el absurdo con sus visiones psicológicas, al estilo de "Cisne negro", por ejemplo.

CONCLUSIÓN

No sabemos nada del pasado de Linda, de su relación con sus padres. Pero es seguro que todos veremos algo nuestro en ella. Un reflejo, quizá. Porque, señalaba su autora, ¿quién no se ha sentido alguna vez como si el universo entero estuviera en su contra?. Literalmente le grita a la gente: “Mírenme. Ayúdenme”. Y, lamentablemente, esa es una experiencia universal para las mujeres, sean madres o no. Los trastornos mentales son comunes entre los padres primerizos; el film sólo indica que no tienes que pasar por ésto solo/a.

Cuando Linda comparte habitación con su hija en el motel y con la máquina de alimentación infantil, que no deja de pitar, no puede dormir. Pasa sus noches de insomnio —el único momento que tiene para sí misma— bebiendo vino, comiendo dulces, fumando marihuana y escuchando música. Empieza a caminar cada vez más lejos del hotel, hasta el punto de que el monitor de bebé que lleva consigo para escuchar a su hija se desconecta. Ella no ve a su hija como una persona real, sino solo como una carga. “Estamos inmersos en la realidad de Linda todo el tiempo, y ella no puede ver a su hija como una niña pequeña”, dijo Bronstein. “Solo puede verla como algo que le han impuesto, que la victimiza, que es una carga”. Y consigue algo imprescindible para que el film funcione, que el público simpatice con Linda, en lugar de con su hija (por eso no mostrará su rostro). Así, el hecho de que casi todo el metraje (casi dos horas de angustia gozosa) sólo escuche a su esposo en lugar de verlo, representa la distancia en el matrimonio.

¿Y qué hay de las alucinaciones que Linda ve en el agujero del techo, que desencadenan sus recuerdos traumáticos?. Puro fantástico: esas voces y remolinos de luz oníricos representan el trauma del que Linda no puede escapar: el de aquél día en el hospital, al colocarle el tubo a su hija, y quizá también, parte de su propio trauma infantil con su madre, al que la película alude, pero no profundiza. Por todo ello, "Si tuviera piernas..." es una película que desafía el tabú de que las madres a veces no quieran ser madres o quieran escapar de sus hijos. Eso de que sabes ser madre por sólo tener al bebé, ese instinto maternal mítico aquí se ve cuestionado, porque las madres no dejan de ser sólo seres humanos.

En su apasionante complejidad (que no tesis, no se preocupen), así como las condiciones de salud mental de Linda y Caroline no están claras en la película, tampoco lo está la condición médica completa de la hija sin nombre de Linda. Se trata de un retraso en el desarrollo que requiere un crecimiento compensatorio, pero podría tratarse de una aversión o fobia a la alimentación o un trastorno alimentario. Los niños con enfermedades médicas tienen más probabilidades de ser víctimas de abuso y negligencia. Se sugiere negligencia en la supervisión médica, junto con el agotamiento del cuidador por la ausencia de la pareja y problemas de apego. Recuerden, Linda ve a su hija sin nombre como una carga y la deja sola durmiendo en el motel mientras se emborracha. También sabotea el plan médico de su hija, pero parece que, por corporativismo, su psiquiatra le dice que duerma bien y que el equipo médico reconsiderará el nivel de atención de su hija. Ésto, claro, no protege ni a la niña ni a la madre. En el film, y tiene mucho mérito afrontarlo abiertamente, si los profesionales de la salud hubieran reconocido la angustia de Linda y su mala capacidad de afrontamiento (cualquiera que fuera la causa) también cumplirían con su deber de informar, lo que habría llevado a una investigación y a la oferta de servicios de apoyo. Y todo lo cuenta dejando claro que Linda NO ES UNA MALA MADRE.

Véanla. Mary Bronstein captura a la perfección lo abrumadora que puede ser la mayor alegría de todos los tiempos. Sí film personifica la sensación de las madres que se sienten incapaces de mantener su autonomía personal: No importa cuántas botellas de vino te bebas, cuánta marihuana fumes, ni cuánto corras, las responsabilidades de la maternidad siguen ahí. Realmente no puedes escapar de ellas y, aunque para alguien que no es padre o madre pueda parecer que Linda solo desea escapar, por supuesto que ama a su hija. Es el peso de la carga de ser madre, la pérdida de tu identidad y la sensación de que nunca es suficiente. Ahora, como señalaba al principio, es mucho menos tabú hablar de lo abrumadora y difícil que es la maternidad que hace diez o incluso cinco años, pero la complejidad de la misma sigue siendo un tema difícil de abordar, especialmente con otras madres. Algunas no se sienten cómodas hablando de lo difícil que es y te juzgan. Incluso en la película, Caroline (Danielle Macdonald), una de las pacientes de Linda, le pregunta entre lágrimas a su terapeuta al enterarse de que ella también tiene un hijo: "¿Lo entiendes, verdad?". Y a pesar de que Linda comprende perfectamente la abrumadora sensación de depresión y ansiedad posparto incipiente, no lo reconoce del todo y deja que Caroline se hunda sola en su propio sufrimiento. 

La dirección de Bronstein es inquietante y te sitúa perfectamente en la psique de Linda y de todas las madres estresadas y abrumadas. Abraza el caos y la claustrofobia para profundizar en la alta ansiedad que, para los demás, hace que Linda resulte menos simpática. En realidad, está al límite y no puede soportarlo más. "If I Had Legs I'd Kick You" no trata sobre el empoderamiento, sino que es implacable respecto a cómo se les dice constantemente a las madres que se cuiden, pero nunca se les da el espacio para hacerlo.

 

DÓNDE VERLA, CONOCER DESENLACE Y DEMÁS ASPECTOS Y CONTRADECIRME: se puede ver actualmente en plataformas como MUBI, Apple TV y Prime Video.

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Comentaris

  1. Con tu crítica, el lector ya nota la asfixia constant q sufre la protagonista. Y con lo q la terapia no lo arregla todo.No trata o no es la adecuada cuando la vida d alguien ( en st caso Linda, pero aplicable a todos) está desbordada. Son insuficientes ant el colapso d la prota.

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