El nido del cuco 13-02-2026



RIVALIDAD ENTRE (LAS) ADOLESCENTES: SEXUALIZADAS, INFANTILES, DESPIADADAS. ELLOS, SIMPLEMENTE, NO SE ENTERAN.

(Sitges'25, sobre Vírgenes desnudas, lagos falsos, rituales, celos y venganzas. Una mirada cruel y tierna a las ya-no-niñas)

"LA VIRGEN DE LA TOSQUERA" (de Laura Casabé, Argentina - México- España, 2025) ⭐ ⭐⭐ ⭐

Ésta adaptación de dos cuentos de la escritora argentina Mariana Enriquez cuenta una historia fantástica, pero inmersa en un realismo sucio y convincente, ambientada en las afueras de Buenos Aires durante la crisis de 2001, vista a través de las vivencias de un grupo de chicas que  empiezan a descubrir los estragos y cambios de la adolescencia. Y es una nueva muestra del auge del terror del cine norteño, ganador del Festival hace unos años con "Cuando la maldad acecha".

Los cuentos de Mariana Enríquez representan, para el cine de su país, una puerta abierta a múltiples universos. Empecemos por el más obvio: Enríquez es una autora reconocida internacionalmente tanto en el ámbito literario como en el cinéfilo, lo que otorga a cualquier posible adaptación de su obra algo que el cine argentino no tiene en abundancia, expectación previa. Pero el aspecto más importante reside en otra parte: sus cuentos y novelas son profundamente cinematográficos; parecen concebidos —al menos esa es mi impresión— a partir de imágenes, y se basan en oposiciones crudas, a menudo inquietantes. No es necesario forzar mucho para convertir sus textos en películas: se leen como si se viera una película y se adaptan con naturalidad al medio. La principal complicación reside en su brevedad, que a menudo exige combinar múltiples historias o expandirlas significativamente. Dentro de este ámbito, lo que más destaca es la afiliación personal —aunque inconfundible— de Enríquez con la fantasía, el misterio y el terror, una forma de hacer cine que ha ido creciendo, y de qué manera, de forma constante en Argentina.

Películas como "La Virgen de la Tosquera" (una Tosquera es una cantera inundada que forma una especie de lago artificial, aclaro) logran salvar esa brecha entre lo que a menudo se etiqueta como "cine de festival" y "cine de género". Lo hace a través de un enfoque fresco, original y profundamente inquietante que, si bien puede alinearse con ciertas vertientes del llamado "cine de género de autor" (término que utilizo para la ocasión pero no me convence como cinéfilo sin prejuicios), posee una lógica e identidad eminentemente locales y argentinas. Si se eliminan los elementos de género de la película de Laura Casabé —ya premiada como mejor directora en "Noves Visions" en Sitges'19 con "Los que vuelven" y autora de más de 50 cortometrajes-, uno fácilmente podría estar viendo un drama crudamente realista ambientado en los suburbios de Buenos Aires durante aquella crisis económica. Sin embargo, utiliza las herramientas del fantástico para llevar ciertos aspectos aún más lejos.

Adaptada de dos cuentos de la autora, "La Virgen de la Tosquera" y "El Carrito", ambos publicados en "Los Peligros de Fumar en la Cama", que fusiona con fluidez el guionista Benjamín Naishtat, en una única historia que oscila entre el realismo social y lo sobrenatural. La película se presenta como un drama adolescente centrado en una protagonista en constante conflicto interno, una chica de 17 años que acaba de terminar la secundaria y se ve obligada a afrontar una serie de cambios desestabilizadores en su cuerpo y alma. El calor, siempre presente, del verano hace que prácticamente podamos oler el sudor y la descomposición mientras el sonido de las moscas o la tormenta inminente acentúan la banda sonora.


“EL VERDADERO DEMONIO NO ES NATALIA, ES ESA CRISIS SOCIAL Y LO DURA QUE ES EN LA VIDA COTIDIANA DE LA GENTE"

Natalia (Dolores Oliverio, vaya presencia segura y con multitud de matices), la joven protagonista, quizá no sea la primera en adquirir poderes bajo presión -ahí está "Carrie", una referencia más temática que estilística-, pero los usa no como un mecanismo de autodefensa, sino como una forma de ataque. Sus deseos reflejan, en muchos sentidos, el estado de un país en una crisis que culminará en múltiples disturbios a finales de año. Esa situación pobre y desastrosa se refleja visualmente en un carrito de compras lleno y podrido que queda abandonado afuera de la casa que Natalia comparte con su abuela Rita (la española Luisa Merelas) después de que el dueño, un hombre sin hogar, fuera golpeado hasta la muerte frente a la joven.

La principal preocupación de Natalia, mientras recorre las afueras de la capital con sus amigas Josefina (Isabel Bracamonte) y Mariela (Candela Flores), es la atracción que siente por Diego, el único hombre con el que todas desean perder su virginidad (Agustín Sosa, excelente interpretación naturalista que presenta a un personaje que oscila entre una confianza inflada y una autoestima extremadamente baja), y qe es un poco mayor que ellas. Éste ejerce de "mentor" de las mismas sin darse cuenta de que es el centro de sus deseos. Sí, un joven puede confundirse así, doy fé. Evidentemente, él disfruta de las atenciones de este trío de chicas, pero a su vez, se siente atraído por Silvia (Fernanda Echevarría), una madura joven de unos 30 años, experimentada, que ha vivido en Londres y que vive el sexo con naturalidad... Los celos empiezan a aflorar como alquitrán bulliente recién vertido (metáfora que les regalo) en un camino, incluso cuando Silvia, aparentemente ajena a todo lo que provoca, les presenta el lago del título, donde pueden nadar. La tensión aumenta, no sólo en el grupo de chicas, sino en todo lo que sucede en este barrio de clase trabajadora que limita con asentamientos informales y zonas más densas de las afueras.

La realidad socioeconómica se filtra en cada rincón de la película, siempre de forma tensa y escalofriante. Un hombre de uno de esos asentamientos cercanos defeca en la calle, es brutalmente golpeado por un vecino y deja atrás su carrito de la compra, uno que nadie se atreve a tocar ni mover, dado lo "peligroso" que parece ser su contenido. Los cortes de luz son constantes (un problema grave si estás en uno de esos incipientes cibercafés o viendo un programa de televisión popular de la época para ver si alguien recibe una llamada telefónica que te pueda cambiar tu status y vida), la escasez de agua es común en toda la zona y ocasionalmente se escuchan disparos o golpes frenéticos por la noche. A esto se suma la aparición de un posible pretendiente para la abuela (Daddy Brieva, en un papel breve pero crucial, insinuándose a Natalia, quien fue abandonada por sus padres) y un niño vecino cuya madre está hospitalizada y que termina quedándose más tiempo del esperado en casa de Natalia y Rita. La agitación sexual y emocional de Natalia se entrelaza con esta dura realidad, produciendo consecuencias que, poco a poco, se van saliendo de control. Y el film va mutando gradualmente del tenso drama adolescente hacia algo más violento y cercano al reino de lo fantástico.

Casabé consigue que esa "intrusión fantástica" no perturbe especialmente a las chicas (muertes cercanas, eventos sangrientos), aunque nuestra prota esté cada vez más confundida y perturbada. Un detalle de la época: Natalia lleva una de esas gargantillas elásticas de estilo gótico, populares entonces, y parece un símbolo perfecto de sus sentimientos cada vez más reprimidos. Aún más intenso que el verano es el ardor de la rivalidad, ya que todo, desde las imágenes de Diego Tenorio (PREMIO A LA MEJOR FOTOGRAFÍA EN EL PALMARÉS) hasta el paisaje sonoro y la banda sonora jazzística y blues de Pedro Onetto, adquiere una intensidad aún mayor. La madurez se fusiona con la ira en un ambiente que garantiza que la sangre sea una presencia constante que se resiste a ser borrada.

Una crónica oscura de una época difícil, centrada en una protagonista capaz de generar empatía y rechazo casi a la vez. La atmósfera creada por el equipo captura vívidamente ese inmenso calor, la irritación, la incomodidad, la ansiedad y la frustración que definen la vida de la protagonista, así como la de quienes la rodean. Y, como decía, conserva una fuerte identidad local en esas emociones universales de celos y rabia. Y esa inquietante presencia del carrito de la compra abandonado no es sólo simbólica, sino que también es el catalizador que intensifica la tensión social que impregna toda la historia. Sin ese contexto, la crisis adolescente de Natalia podría perder parte de su fuerza; su ira y frustración se extienden más allá de los celos adolescentes, convirtiéndose en un reflejo exagerado de lo que sucede en las calles.


“QUERÍA MOSTRAR MIS PROPIAS BRUJAS POP MODERNAS"

Y está el papel de la religión oscura. Con la brujería en sus raíces familiares, Natalia recurrirá a su abuela Rita (quien la ayuda a canalizar un poder misterioso e indefinido en su interior) e invocar siniestros conjuros para imponerse en un campo de juego repentinamente competitivo por quien cree que es el amor de su vida, traicionando amistades, familia y a sí misma. Para Natalia, es como si Silvia hubiera hechizado a Diego y eso la estuviera volviendo loca. En los límites de esta historia de "amor / deseo" adolescente, el país también empieza a desbordarse. Como algo inevitable, la tensión del grupo crece hasta un punto de ruptura a medida que Natalia empieza a descubrir sus propios poderes como mujer y como (¿quizá?) bruja. Explora una gruta en la Tosquera donde cuenta sus secretos a una Virgen de yeso, desnuda. La inquietud aumenta. El conjuro no funciona, pero sí provoca una nueva y desconocida sensación en Natalia: Un sentimiento inexplorado y misterioso que la llevará hacia el autoempoderamiento y el despertar sexual. El folclore oscuro y la reconocible angustia adolescente se unen en la historia que se desarrolla hacia un clímax sangriento. La decisión final de Natalia (y sus cómplices amigas) es errónea, pero Casabé consigue sea orgánica. Así que, aunque Natalia no puede resolver la crisis de Argentina, salir de la orfandad ni siquiera salvar al niño que se queda con ella y su abuela por un tiempo, puede obtener justicia romántica. Y por eso se siente genial. La venganza de Natalia es innecesaria, sí , pero completamente suya. Natalia tiene un control de sí misma que Carrie nunca alcanzó.

Hay mucho que elogiar en éste film, estrenado en nuestro país, sin mucho impacto, hace sólo unas semanas. La capacidad de Casabé para crear una atmósfera malsana y un terror atmosférico, destacando la representación de la adolescencia femenina, alejándose del victimismo para mostrar la rabia y el poder. Esa reimaginación, ya mencionada, de los cuentos góticos de Mariana Enríquez como una mezcla de terror popular, drama social y una oscura exploración de la juventud que va a la par con ese colapso económico de 2001. Natalia, al contrario de Carrie, no es una desfavorecida ni víctima del ostracismo social. Es segura de sí misma pero vulnerable, audaz pero cada vez más desquiciada, heroína y antiheroína a la vez. Su ira la empodera de maneras macabras. Al explorar la adolescencia femenina, el deseo y la lujuria, la película se alinea con los dramas contemporáneos sobre la transición a la edad adulta y subvierte las convenciones de un romance culebronesco de verano para entrelazarlo con temas de poder, autonomía y dinámicas de grupo. El diseño de sonido, discordante y a menudo inquietante de la peli atrapa al público en el mismo espacio que los adolescentes. La dirección se basa no sólo en la puesta en escena, sino también en el meticuloso desarrollo de las emociones de sus personajes, haciendo que incluso los elementos más mundanos resulten inquietantemente siniestros.

Casabé juega con el silencio, los encuadres cerrados y una composición visual rica en texturas y simbolismo para amplificar la sensación de aislamiento y vulnerabilidad de los protagonistas. En este sentido, su obra evoca el cine de su compatriota Lucrecia Martel, pero con un toque más visceral y sin filtros. El profundo guión revela el peso del contexto social, y consigue anclar el horror en una realidad tangible y cercana. La premiada fotografía de Diego Tenorio Hernández utiliza iluminación natural y una paleta de colores desaturados, construyendo un mundo visual donde la belleza y el horror coexisten de una manera fluida, empleando encuadres cerrados para crear una sensación de claustrofobia y amplificar la tensión, mientras que los planos generales en escenas clave enfatizan el aislamiento de los protagonistas en un entorno que parece envolverlos. La textura de las imágenes y el juego de luces y sombras refuerzan la idea de un mundo en constante cambio, donde lo familiar puede volverse amenazante en cualquier momento.

¡Y qué hablar del casting! El reparto es fundamental para el éxito de la película, ya que estas actrices (y Sosa, sí) transmiten tensión y miedo con una autenticidad impresionante. Sus interpretaciones resultan orgánicas, realzando el realismo de la película y reforzando el impacto del terror. La química entre ellas es palpable, lo que hace que la dinámica de amistad, rivalidad y deseo resulte creíble y poderosa. Tuve la suerte de entrevistar a dos de sus coprotagonistas, Isabel Bracamonte y Agustín Sosa, tan naturales como brillantes.

La directora vivió ese 2001 como adolescente, curiosamente, así que sabe perfectamente de lo que habla. Y sobre los elementos fantásticos, en rueda de prensa declaró que "Creo que tenemos una relación muy fuerte con la sangre. Y no sé por qué no mostramos estas cosas en pantalla, porque es parte de nuestra realidad cotidiana. La mayoría de nosotras, como mujeres, sangramos. Es parte de nuestra vida, y para mí era importante mostrarlo de forma real y honesta. No juzgo. Estas cosas pasan. También usamos su sangrado para reflejar la violencia que la rodeaba. Hicimos que la sangre brillara y la usamos de una forma flexible que la conectaba con todos los elementos fantásticos de la película. La sangre conecta con la brujería que forma parte del personaje de Natalia. Quería usar la sangre de una forma realmente honesta y cruda."

En la remota y abandonada cantera que da título a la película y donde la pandilla va a nadar, el agua es más limpia que la de la piscina pública (como asegurar Silvia), y es un ejemplo más del fracaso económico desenfrenado, acechado, supuestamente, por sus propios espectros de codicia, exclusión y crueldad. El mundo donde ocurre la violencia y el mundo de lo extraordinario coexisten. Y el film analiza brillantemente también ese particular mundo de las jóvenes amigas. La energía entre ellos fluye y es realista. Pasas como espectador de lo real a lo irreal con una naturalidad inquietante.

En resumen, una historia creíble y absolutamente aterradora. No hay lecciones morales ni conclusiones reconfortantes; más bien, el guion ofrece un retrato sin filtros de la adolescencia, donde las decisiones impulsivas tienen consecuencias devastadoras. En lugar de ofrecer respuestas, esta película de terror (doble) deja al espectador con preguntas persistentes e inquietantes mucho después de los créditos finales. Véanla en Netflix o Prime Video. O, pronto, en su biblioteca más cercana. No se arrepentirán. Y los extras:

 

EXTRAS PARA EL LECTOR:

1) ENTREVISTA DE UN SERVIDOR A LOS ACTORES ISABEL BRACAMONTE (Josefina) y AGUSTÍN SOSA (Diego). FOTO con ellos al final del post. Agradecerles su simpatía.

2) TRAILER DEL FILM: https://youtu.be/4-6OGuKSayc?si=GfPUs3VhkSiNHMbz




Comentaris

  1. La música d "Omega Man" en medio d la entrevista, también le da ese toque fantástico, muy d Sitges, y con el tono de la película. Siempre los dramas juveniles ( como la ciencia ficción(, exponen los conflictos sociales y existenciales dl ser humano.

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    Respostes
    1. Ay, querido Koto, la repentina llamada que recibí al final de la entrevista (gracias por escucharla) hizo que sonará el tono, que es, efectivamente, el tema principal de "The Omega men" e hizo que acabara antes de rechazar la llamada la susodicha charla, ante mi estupor y el de los jóvenes, que seguro no sabrían ni de qué film provenía.... Pero sí, es un momento muy sitgeniano, gracias por fijarte.
      Aquí, el retrato de LAS adolescentes hace que corrobore mi teoría que LOS adolescentes están a años luz (en sentimientos, conflictos, inteligencia, perspicacia...) de sus compañeras femeninas. Bueno, ya es que casi esa teoría la aplicó a todas las edades...

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