"POR FAVOR, DEJA DE JODER CON LA ASPIRADORA" O CUANDO EL
FANTASMA DE UNA MUJER SE APARECE A SU MARIDO VIUDO COMO UN ELECTRODOMÉSTICO
(Sitges'25, una joya con premisa disparatada que habla sobre numerosos temas
importantes)
La semana pasada hablábamos del hype con que llegaba la mediocre "Good
Boy" por su mera sinopsis y punto de vista. Pues bien, imagináos cómo
se acabaron rápidamente las entradas y pases para ver este film, ya ganador
de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, sobre un fantasma de
mujer que posee a una aspiradora para retomar la relación (a mejor) con su
viudo. Piensen en sexo tórrido, comedia desternillante y acertarán, pero la
peli va muchísimo más allá de ésta vez sí, acertada premisa. Dentro de la
Sección Oficial del Festival de Sitges obtuvo el Premio al Mejor Guión de la
Sección Oficial y el Premio Citizen Kane de la Crítica para el Mejor
Director Revelación al fácilmente pronunciable Ratchapoom Boonbunchachoke
(también guionista), ambos muy merecidos. Nombre igualmente pronunciable como
el de su también conocido compatriota Apichatpong Weerasethakul, cuyo reciente
y aclamado film "Tío Boonmee, que recuerda sus vidas
pasadas", también utilizó fantasmas como símbolos de la memoria
colectiva en una nación que aún lidia con su pasado. Además, esta historia de
fantasmas fue la película tailandesa candidata a Mejor Película Internacional
en los Oscar de este año.
Decir que "Un fantasma útil" es con toda seguridad la mejor
película jamás realizada sobre una aspiradora poseída. También añadir que,
probablemente también sea la única película jamás realizada sobre una
aspiradora poseída, pero eso no es culpa de Boonbunchachoke. El debutante
cineasta tailandés, quien escribió y dirigió este romance engañosamente
agridulce sobre las fronteras porosas entre nuestro mundo y el siguiente, sabe
cómo captar —y, sobre todo, recompensar— la atención del espectador. Entre su
primera y memorable línea y su violento clímax, "Un Fantasma
Útil" cambia de tono y género con la misma seguridad que un espíritu
que rebota de un electrodoméstico a otro. Y sí, combina comedia absurda, terror
y el ya referido romance, pero también sirve, y de ahí su absoluta
originalidad, de metáfora de la memoria laboral y política y la historia
olvidada / suprimida en Tailandia. Aborda temas profundos como el amor, la
pérdida y los límites entre la vida y "el otro mundo" entre colores
brillantes, encuadres meticulosos y un humor inexpresivo y, por tanto,
hilarante (en "Caimán" la comparan con el cine de Western Anderson,
ojo). Y al mismo tiempo, ambiciosamente, también aborda la historia de
represión política y necesidad de recordar a los olvidados en el país asiático
(del que alguien que conozca el pasado reciente disfrutará mucho más, aunque él
film sea también claro para los neófitos). Éstos saltos de tono no siempre son
redondos y orgánicos, pero, como una buena aspiradora, la película es mucho más
que la suma de sus partes. Es sorprendente. Y, como me dijo un viejo compañero
de fatigas tras su pase, "cada día la veo más perfecta". Todo en unos
(no largos)130 minutos.
Cómo ven, y para sorpresa de todos los espectadores, sí, la premisa que nos
atrajo se centra en un fantasma que posee una aspiradora, pero eso es sólo la
punta del iceberg en cuanto a lo disparatada, idiosincrásica y extrañamente
encantadora que es esta película. También he mencionado que es extensa y
ambiciosa, pero nunca grandilocuente. A veces, hace que la narrativa general
caiga en una espiral desconcertante, con puntos que ya se habían planteado hace
tiempo o que divergen de la premisa principal, lo que da la sensación de estar
viendo una película diferente en algunos aspectos, es cierto. Requiere mucha
atención. Aun así, con su abundancia de ideas, su entrañable peculiaridad, sus
conmovedores comentarios sobre el capitalismo, la pérdida de seres queridos,
esa referida memoria y un tercer acto sumergido en una venganza
caricaturescamente violenta (todo ello realzado por una banda sonora que se
inclina hacia el absurdo lúdico), es también un viaje memorable que deja al
espectador en un estado de euforia. Durante esas, llamémosles
"dificultades añadidas ambiciosas" persiste la sensación de estar
presenciando el nacimiento de un cineasta ingenioso y astutamente pervertido,
que combina elementos de comedia sobrenatural, romanticismo melodramático,
narrativa de venganza, dilemas morales que pesan sobre los personajes
principales y un estallido de violencia que se presenta como un final
satisfactorio para todo lo anterior.
Y éste largo prólogo, que espero hayan superado y les haya intrigado lo bastante como para seguir leyendo, me sirve para descubrir que me es muy difícil narrar la inevitable sinopsis alargada (la breve me sería fácil). No se debe profundizar mucho en la trama de "Un Fantasma Útil" , ya que su naturaleza es impredecible, ya que existen múltiples hilos conductores, con historias que se desarrollan dentro de otras historias, muchos personajes con relativa importancia y que, inevitablemente, se conectan en algo más grande. Pero lo voy a intentar.
GARANTÍA DE 14 DÍAS
"Meras partículas de polvo en la habitación cambiaron mi vida de
ladyboy para siempre" es la primera y memorable frase con la que se
inicia el film, y la dice un personaje cuyo nombre nunca se dice en voz alta,
pero que aparece acreditado como "Travesti Académico" (Wisarut
Homhuan). Compra una aspiradora para encargarse del polvo en cuestión, solo
para ser despertado esa misma noche por lo que suena como alguien tosiendo a
pesar de vivir solo; después de todo, los fantasmas también necesitan vías
respiratorias despejadas. Su apodo proviene de su siguiente frase: "Tenía
que llegar al fondo de esto, ya que soy un ladyboy / travesti académico".
Lo hace con la ayuda de un reparador rubio que aparece misteriosamente segundos
después de llamar a atención al cliente, Krong (Wanlop Rungkumjad). El
personaje de Homhuan se siente inmediatamente atraído por este atractivo
desconocido y Krong cuenta la historia de otros dos fantasmas que se niegan a
seguir adelante con lo que les espera al otro lado. Ojo: La narrativa puede que
se vuelva un poco enrevesada a partir de aquí, pero tengan paciencia, por
favor.
La historia en cuestión habla sobre un viudo, March (Witsarut Himmarat), y
su esposa, Nat (Davika Hoorne), quien regresó como aspiradora tras haber
fallecido previamente por intoxicación por polvo en una fábrica familiar. Éstas
dos historias convergen de manera ingeniosa. Krong describe que March está
encantada de que Nat haya regresado con él, ya que su regreso como
electrodoméstico no le preocupa lo más mínimo. Las secuencias iniciales donde
Nat y March se reencuentran son donde Boonbunchachoke, el director de
fotografía Pasit Tandaechanurat y el montador Chonlasit Upanigkit ofrecen,
claro está, algunos de los momentos más divertidos de la película, ya que sus
habilidades combinadas encuentran la humanidad dentro del absurdo. Por ejemplo,
después de escuchar que March está enfermo con la misma enfermedad del polvo
que la mató, Nat va a visitarlo. Como una aspiradora roja, con la manguera y el
cepillo en posición vertical, camina penosamente por las calles de la ciudad y
sube la rampa y las escaleras hacia el hospital de March. Cuando Nat llega al
mostrador principal, la detiene la recepcionista, que está menos preocupada por
estar interactuando con una aspiradora embrujada, y más enojada porque Nat está
tratando de visitarla después del horario de visita. Además, como Nat ha
muerto, la recepcionista le recuerda que técnicamente ya no es familia y no
tiene privilegios especiales de visita. Ridículo, absurdo y delirante momentos
que el director utiliza para ilustrar la burocracia absurda de estas grandes corporaciones,
que persiste incluso después de la muerte.
Gran parte de las risas provienen de la forma en que Tandaechanurat enmarca
en la escena a Nat, en estado de vacío, sentada en estas salas de espera, o de
cómo el montaje corta a un primer plano de la puerta de admisión y el cepillo
de Nat (que actúa como su "rostro" de facto) después de que alguien
dice algo tonto. Las (son)risas continúan cuando Krong, el narrador, revela que
la familia de March no está nada contenta con el regreso de Nat, ya que no
pinta bien para su fábrica (son pudientes) que su sucesor tenga una relación
con una máquina. La madre de March se encara con Nat y le dice que si quiere
quedarse con su hijo, debe ser útil. El cómo puede lograrlo es purgando a los
fantasmas vengativos que han sido asesinados debido a las condiciones laborales
inseguras en la fábrica de familia de March y que están interrumpiendo el
normal flujo de trabajo. Nat acepta a regañadientes y se convierte en un
exterminadora despiadada, exorcizando a la fuerza a los fantasmas que se niegan
a obedecer. Los fantasmas solo pueden permanecer arraigados en el mundo físico
si alguien los recuerda, y mientras Nat combate a los fantasmas en el reino
espiritual, la familia propietaria de la fábrica intenta lavarles el cerebro a
las personas vinculadas a ellos para que los olviden.
Y es que esa fábrica donde se construyó la aspiradora protagonista es un
hervidero de actividad espiritual, y se sabe que los fantasmas saltan y poseen
maquinaria industrial y electrodomésticos. Nadie parece especialmente
sorprendido por esto, y Suman, la madre y gerente que dirige la fábrica, se
siente principalmente ofendida porque el fantasma de un trabajador fallecido en
las instalaciones la acosa a ella y a sus empleados después de que se tomara la
molestia de pagar los fideos en su funeral. "Los muertos no deberían
meterse con los vivos", razona. "Pasa a tu siguiente vida",
le pide / ordena. Ojalá fuera tan simple. Apasiri Nitibhon interpreta de forma
monótona y convincente a Suman, quien nunca alza la voz ni parece lo más
molesta por su "poltergeist" de lo que lo estaría por un
papeleo mal archivado. Después de todo, no es su primera vez: la nuera de
Suman, Nat (ya sabéis, la actriz Davika Hoorne), falleció recientemente y
regresó como aspiradora para intentar reconectar con su esposo March, y todo se
acaba ligando y entremezclando, esposo que, recordemos, ya sea por amor o por
una conexión paranormal con la difunta, la ve no como un aparato de limpieza,
sino como la mujer con la que se casó. De hecho, se quieren más que nunca.
Curiosamente, Suman y el resto de sus suegros tampoco están muy contentos con
el regreso de Nat, no porque sea una aspiradora, sino porque nunca la cuidaron
y valoraron cuando estaba viva.
Es trágico presenciar cómo Nat, incluso muerta, tiene que demostrar su
valía; un recordatorio de cómo los sistemas capitalistas en los que vivimos en
la Tierra tienen un poder asombroso para subyugar desde el más allá. La
aceptación de Nat depende de su utilidad, y hay una sorprendente efectividad en
el proceso de la familia de March para deshacerse de los disidentes, tanto
vivos como muertos. Boonbunchachoke enriquece el personaje de Nat al despertar
nuestra empatía por no ser olvidada, pero también nuestra ira al convertirse en
una herramienta de lo mismo que la mató. Cuanto más apacigua Nat a otros
fantasmas, más tiempo puede pasar en su forma "humana". Hoorne ofrece
la actuación más escalofriante, retratando el descenso de Nat a la inhumanidad
con precisión automatizada, sin perder un ápice de su conflicto interno. Quizá
los muertos se preocupan por las mismas cosas que los vivos.
Finalmente, el director entreteje con gran delicadeza notas de esperanza en esta historia de un fantasma convertido en cazafantasmas. Nat es reclutado posteriormente ¡por el primer ministro de Tailandia! para ayudar a eliminar los fantasmas de manifestantes y disidentes asesinados por su séquito. Sin embargo, cuanto más se esfuerza Nat en su trabajo para ganarse la aceptación de los humanos, más se siente March alejado de ella. Mientras ella realiza sus redadas, él dedica tiempo a recordar las voces y los nombres de los fallecidos para que no sean olvidados. Como dice alguien en la película, «Los fantasmas son aquellos que no se rinden ante la muerte», afirmando que «su regreso es un acto de protesta». La posición de March se convierte en una forma para Nat de recordar este aspecto tan significativo. La película, pues, trata sobre cómo el recuerdo frente al exterminio es un acto inconformista de desafío. Morir no es tan malo como ser olvidado, y «Un Fantasma Útil» es una oda espectral al poder desafiante de la memoria. Cómo ven, no es una historia al uso de un fantasma ni chascarrillos sobre las posibilidades sexuales de una aspiradora, y el director de fácil nombre consigue que la historia no pierda encanto ni imaginación. Un comentario social subyacente emerge de las profundidades de la comicidad, abordando la opresión, la resistencia y la importancia de esa tan importante memoria de los muertos olvidados.
UNA TAILANDIA NADA TOLERANTE
Así, de vez en cuando, en un festival de cine fantástico, te topas con una
película tan extraña y peculiar que no puedes evitar quedar cautivado por su
audacia, como éste desgarrador y profundo debut, una meditación inquietante
sobre cómo el recuerdo es el arma más poderosa para quienes viven en un sistema
que deshumaniza y oprime a un ritmo mecánicamente abrumador. Y, espero que
sigan conmigo, habrán comprobado que elementos de realismo mágico se integran
casi a la perfección en la narrativa, una historia dentro de otra historia.
Además, ésta comedia dramática oscura y también queer de Boonbunchachoke deja
reflejada la marginación de su personaje gay en la sociedad tailandesa,
superficialmente tolerante. En un momento dado, un psiquiatra le pregunta a March
si el matrimonio de su hermano con un hombre influyó en su atracción por una
aspiradora. Cuando se le somete a un tratamiento que evoca las terapias de
choque aplicadas a pacientes en un reciente pasado, podemos interpretarlo de
dos maneras: como un recordatorio de las prácticas de tortura durante la
dictadura o como un método para "convertir a los homosexuales en
heterosexuales".
"El polvo es un mal necesario. No hay progreso sin polvo",
se dice también en el film. Y es que ha sido un problema en Tailandia durante
la última década, causado por la contaminación de las grandes fábricas que
operan en el país. Pero la palabra también ha adquirido un significado
diferente últimamente; como explica el director en las notas de prensa de la
película: se usa a menudo para describir a aquellos ciudadanos que "no
son tratados como humanos". Ese es el tipo de polvo que le
interesa a Boonbunchachoke. Inmersa en el tema del polvo, tanto en su sentido
literal como contaminante así como en la jerga cultural que se refiere a
alguien insignificante y débil, el film 'crea' un susurro visual, una sensación
de que cada partícula de polvo no solo se puede ver, sino también oír y sentir
en la piel y en el sistema respiratorio. El insignificante conducto de polvo,
que conecta a personas con aspiradoras y fantasmas, resalta (poéticamente pero
incisivamente) la historia de Tailandia: hacia el final, cuando la película se
vuelve más política, hay claras referencias a los trágicos sucesos de
octubre de 1976 (la masacre de la Universidad de Thammasat) y la serie de
protestas políticas del Mayo Sangriento de 2010 (en particular, la convergencia
de los Camisas Rojas en Bangkok). Ratchapoom introduce de ésta manera
sutil referencias a la tensa historia de Tailandia, caracterizada por la
revolución, la supresión y la represión autoritaria. Una inspiración
inquietante detrás de la película, por ejemplo, es la demolición de
arquitectura liderada por el estado relacionada con la revolución del Partido
Popular de 1932, un intento simbólico de aniquilar no solo los edificios, sino
también los ideales que una vez albergaron. Estas ausencias fantasmales, como
la propia Nat, no descansarán hasta ser oídas de nuevo.
Y ésa es la intención última del film, aparte de las risas iniciales: Los
fantasmas que acechan a los electrodomésticos están anclados en los recuerdos y
sueños de sus seres queridos, reforzando la idea de que solo existimos mientras
se nos recuerde. Mientras un ministro orwelliano, el Dr. Paul (Gandhi
Wasuvitchayagit), encabeza un esfuerzo para exorcizar a los fantasmas, éstos
comienzan a desvanecerse hasta volverse translúcidos mientras sus seres
queridos se ven cruelmente obligados a olvidarlos. Con un marcado contraste
cromático, la burocracia consume a sus empleados, cuyos uniformes combinan con
los colores de los mostradores tras los que se encuentran, mientras que los
obreros de fábrica, con uniformes azul, chirrían con las sillas amarillas
brillantes en las que se sientan durante el almuerzo. El humor, como siempre ha
sido, contribuye en gran medida a atenuar la intensidad de la gravedad
emocional; es difícil no reírse, al menos, ante la extravagancia de un hombre
besándose con una aspiradora. Pero, a medida que la historia subyacente llega a
su desenlace más o menos inevitable, la narrativa que la enmarca se convierte
en un final catártico.
Boonbunchachoke combina comedia, ciencia ficción e incluso terror para ofrecer una joya que rompe con el género y que no para de sorprender hasta el final, cuando de repente todo cobra sentido. En un momento nos reímos cuando una niña ve una aspiradora rondando; al siguiente, se habla de electrocución y borrado de memoria, y justo cuando creíamos saber hacia dónde se dirige la película, el director y guionista, desafía nuestras expectativas una vez más, ya sea con una escena de sexo incómodamente dulce o con un giro político. Es una película furiosa que profundiza en el trauma y la muerte, pero que también deja espacio para el perdón y la compasión. Y deja poso, créanme. Un lujo para éste Festival tan querido por mí.
HISTORIA AUDAZ Y ÚNICA
“Los fantasmas regresan por dos razones: porque recuerdan o porque son
recordados”, dice un monje budista cuando Suman lo contacta para informarle
sobre el inusual regreso de Nat. En "Un Fantasma Útil" (espero
que de estreno en nuestro país éste año, a lo mejor el cartel invita a
espectadores no preparados para lo que creerán ver), se nos insta
a recordar ésos fantasmas antes de que sea demasiado tarde y a llevar
a cabo nuestra venganza, como sociedad, permitiéndoles vivir dentro de
nosotros. Un debut muy potente y un autor a seguir. Y una premisa
cómica inventiva y alocada que se convierte en un comentario oscuro... El
comentario social no es desacertado ni oculto: La clase alta busca controlar la
memoria y, por lo tanto, la narrativa. Si ocultan el daño que han causado,
pueden desentenderse de cualquier responsabilidad.
El cine, creo que sugiere Ratchapoom, es una máquina que crea y escucha
fantasmas. De esta manera, "Un Fantasma Útil" se
convierte en una sesión espiritista cinematográfica, que convoca a los
olvidados, a los empolvados, a los descartados, y nos dice que no los temamos,
sino que los escuchemos. No les engaño: es una película extraña y reflexiva,
que mezcla temas serios con momentos de humor. La película combina géneros para
contar una historia conmovedora sobre aquellos que a menudo son ignorados. Nos
recuerda que, como el polvo, los fantasmas pueden ser vistos como una molestia,
pero aun así importan.
Y sí, hay tantas ideas entrelazadas que a veces cuesta un poco desenredarlas por completo, lo que exige nuestra atención. Pero ésta crítica singular y descarada del capitalismo, que es sólo una brillante y disparatada historia de amor casi envuelta en un cuento de hadas que se transforma en pesadilla es audaz, y toda historia original que se arriesga mucho al narrarla merece al menos nuestra atención inicial. Película rica, única y compleja. Véanla aunque sea para ver cómo una aspiradora chupa los pezones de su pareja humana.





Y las tareas de casa también las hacía el aspirador fantasma? Lo del tema d intentar no olvidar a los seres queridos, me recordó a la peli animada "Coco", para evitar ser olvidado....lo peor q puede ocurrir...pasar por una vida y después como sino hubiese existido..sin dejar imprenta o tecuerdo
ResponEliminaY las tareas de casa también las hacía el aspirador fantasma? Lo del tema d intentar no olvidar a los seres queridos, me recordó a la peli animada "Coco", para evitar ser olvidado....lo peor q puede ocurrir...pasar por una vida y después como sino hubiese existido..sin dejar imprenta o tecuerdo
ResponEliminaSorry , duplicado
ResponEliminaHola Koto! Tú puedes duplicar lo que quieras, como Michael Keaton y sus sucesivos clones!. Hombre, la aspiradora (aunque le sacan gran partido en términos más placenteros) tiene sus limitaciones, claro está. Vamos, que cocinar no la vas a ver...
EliminaY sí, ahora que lo dices sí se asemeja a "Coco", quizá la última buena apuesta de Pixar, que va en caída libre.
Pero así como en aquella prima más el valor emocional, en ésta habrás leído el olvido va más ligado a la represión y la política. Porque siempre hay perdedores y ganadores.
Es, más allá de las risas en varios momentos, un film muy audaz y recomendable, un batiburrillo de géneros y temas muy bien ensamblados