Superhéroes y villanos
Los antagónicos conceptos del
Bien y del Mal han sido reencarnados en conocidos y emblemáticos personajes de
comics y películas plasmado el primero en los superhéroes y el segundo en los
villanos. Dos fuerzas enfrentándose una a la otra desde que el ser humano
existe, desde que tiene conocimiento de razón y coexiste en sociedad. Pero...
¿Qué es el Bien y el Mal? ¿Qué son estos dos pilares de la filosofía y la
ética?
Podríamos identificar el bien con
aquello correcto, seguro, constructivo,
lógico y ordenado. De forma contraria, el Mal se identificaría con lo
incorrecto, lo malvado, el caos y la locura.
Pero dichos opuestos conceptos
divergen de una sociedad a otra, de una mente a otra, de una perspectiva a
otra. La moral no es pues universal. Lo
que está bien y lo que está mal varía en función de los grupos colectivos de
una sociedad. Aunque incluso podríamos llegar a decir que el Bien y el Mal son
conceptos subjetivos, propios de cada individuo. Lo que para mí está bien, para
otro puede estar mal en función de la educación y las vivencias de cada uno.
El Bien…el Mal…Y el ser
humano…¿es bueno o malo? Podríamos partir de la base que el ser humano es un
ser bueno por naturaleza, pero siempre tenemos todos nuestra parte oscura. Un
gran filósofo Thomas Hobbes creía que el hombre era así, oscuro, y lo
identificaba con un lobo que era un lobo
para el hombre.
No existen buenas personas y
malas personas, todo es relativo. Podemos tener buen corazón y para según qué
cosas dejarnos llevar por lo irracional en los distintos campos de la vida,
tener nuestro yo oscuro.
De tal modo, también los malvados
pueden tener una parte buena, de ahí que los villanos intenten coger el lado
oscuro de los superhéroes para arrastrarlos a su bando o pueden los buenos
intentar convencer a los malos de que la bondad es la virtud.
Concluiremos diciendo que el Bien
y el Mal son conceptos relativos, subjetivos y que pueden mezclarse porque no
son conceptos totalitarios, no se trata de negro y blanco, sino que hay una
capa de grises, matices y los superhéroes y villanos los ejemplifican
perfectamente, y como no, también nos distraen en estas películas y cómics.
Carolina Roca
Sólo porque es difícil
Si de algo entiendo en la vida, más
que de cine, poesía o Shakespeare, es de cómic. Y dentro del noveno arte, me
precio de ser un gran experto en su subgénero de superhéroes. De hecho, mi
tesis cuando acabé la carrera giró en torno a los "Superhéroes y
geopolítica". Pero no os preocupéis, intentaré ser breve. Recordad, sólo
lo intentaré.
Se puede decir que los
superhéroes son mayoritariamente estadounidenses, y nacen en un medio popular
como el comic de grapa, y se considera, equivocadamente, que lo inauguran dos
judíos, Joe Schuster y Jerry Siegel, haciendo su particular visión de un
Jesucristo/ Moisés con Superman, allá a finales de 1938. Y el superhéroe y sus
némesis, los supervillanos, son básicamente americanos porque a menudo
olvidamos que ellos no tienen historia, por eso el western es un género
típicamente de los EEUU, recordad: su historia se reduce a los últimos 225
años, no tienen héroes ni leyendas, como nuestro Cid, Rey Arturo, Nibelungos o
dioses y semidioses como Zeus, Odín, Júpiter, Ulises, Hércules, Aquiles... Así,
los superhéroes son su particular aportación a la mitología moderna.
De niño estaba obsesionado con
aquellos héroes, humanos o no, que tenían grandes dones, grandes
responsabilidades y tienden a hacer el bien anónimamente, allí donde la
justicia no llega o existe. Algunos, ignorando la larga historia del género,
les llama "fascistas" por mantener el status quo, cuando hay muchas
obras donde Superman y compañía alteran nuestra forma de vida, tomando el
poder, eliminando las armas, deteniendo guerras, acabando con el hambre y la
pobreza... no sólo se limitan a combatir a villanos, actúan como los dioses que
son.
Hoy, La Liga de la Justicia o Los
Vengadores, son masivamente conocidos gracias al cine, capaz ahora de retratar
sus poderes gracias a la evolución del cgi. De tal manera que editoriales como
DC o Marvel mantienen las franquicias de sus personajes a través de los, hoy
deficitarios cómics, pensando en las sustanciales ganancias del merchandising,
figuras, muñecos, videojuegos, parques temáticos o series de TV.
El culmen del género es 1986,
cuando la publicación de obras como "Dark Knight", "Batman año
uno" o "Watchmen", el mejor libro, sí, llamadle libro gráfico,
que he leído en mi vida. Todos hablan, precisamente, de la deconstrucción del
héroe: sus fetichismos, traumas sexuales, sociopatias, la frontera entre el
bien y el mal, el mesianismo... carne de psiquiatra. El género se volvió
irremediablemente adulto y oscuro, sin vuelta atrás a los cómics naifs de los
50 y 60, donde la presión de los medios y algunos psicólogos de pacotilla
intentaron edulcorarlos porque los consideraban perjudiciales para los niños,
con acusaciones de comunismo, pedofilias, violencia y antiamericanismo.
Tonterías de ignorantes que casi acaban con ellos.
Es en ése 86 donde leeré por primera
vez mi obra magna, protagonizada por uno de los superhéroes más humanos de la
Marvel, Matt Murdock, alias Daredevil, un chaval supuestamente abandonado por
su madre y testigo del asesinato de su padre, boxeador que se niega a aceptar
un amaño. A causa de un accidente con elementos radiactivos, quedará ciego pero
a cambio sus otros sentidos se verán sumamente aumentados, incorporando hasta
una especie de radar o sonar. Un origen trágico y similar a muchos de los años
60. Ya de mayor, ejercerá de abogado de día, justiciero de noche y sumamente
católico, lo que le provocará muchas crisis de conciencia. Vivirá en la Cocina
del Infierno, antiguamente uno de los barrios más degradados de Nueva York.
Como quiera que Marvel iba a cancelar la serie por bajas ventas, llamó a su
autor más representativo, un joven genio llamado Frank Miller, quién tendría en
sus manos la posibilidad de darle un verdadero final a un superhéroe, auténtico
punto débil de éstos personajes: no pueden crecer ni morir. Aliado con el soberbio
dibujante David Mazzuchelli, idearon la saga de 8 números, uno por mes, que se
llamará, claro, "Born Again". Ese Volver a Nacer cambiará mi vida y
se convertirá en mi gran ayuda para los momentos más dramáticos de mi vida,
aunque nunca me haya atrevido a seguir sus enseñanzas.
En "Born Again", una
evidente alegoría de la Pasión de Cristo, nuestro particular Judas, Karen Page,
una exnovia de Daredevil/ Matt, vende, a cambio de un chute de heroína, a un
maleante cualquiera, la verdadera identidad del héroe. Esa información llegará
a manos del líder mafioso de Nueva York, el temible Kingpin, quien la corrobora
y ordenará matar a todos los que la conocen. Así, durante el año que seguirá,
se propondrá acabar con la vida del hombre, no del superhéroe. Con sus infinitos
recursos y a base de chantajes y mucho dinero, conseguirá le retiren la
licencia de abogado, conseguirá apartarlo de sus amigos y novia, bloqueará sus
cuentas, perderá su casa... hasta que Matt, bordeando la locura, acaba, en unas
frías Navidades, como vagabundo en las calles que protegía. Basta saber que un
delincuente de poca monta le acaba apuñalando y está a punto de morir
desangrándose. Pero algo dentro de él seguirá luchando para continuar viviendo,
como le enseñó su padre, y se dirige al antiguo gimnasio donde entrenaba su
progenitor. Cada paso es una tortura, pero atención a su monólogo interior:
"Sigo caminando sólo porque es difícil". ¡Camina por no rendirse, se
crece ante la adversidad y la cercanía de la muerte!. Desmayándose, encontrará a
su particular Virgen María, una monja que resultará ser su madre, aunque él lo
ignore. Gracias a ella y a sus cuidados, "resucitará" y volverá a
nacer, trabajando de lavaplatos, desintoxicando y perdonando a su exnovia,
dejando de fingir ser ciego (él tiene otra manera de "ver") y
obteniendo su particular venganza contra Kingpin, quién verá frustrado todo su
plan. Ante él y Karen, una nueva vida se abre, llena de posibilidades.
En el cómic, no utiliza su
disfraz. Es una historia sobre el hombre tras la máscara. De sus debilidades,
flaquezas y golpes duros que le da la vida. Lo que le hace héroe es ese empeño,
en sus peores momentos, de no rendirse, de superar el miedo. De ese empeño en
caminar sólo porque es difícil, como un reto particular. En mi depresión, en
mis ansiedades, en mis miedos que me paralizan, siempre recuerdo esa historia
de lo que nos hace realmente superarnos, ser superhéroes de verdad.
Y siempre descubro que no lo soy.
Juanmi, aquél
que voló sobre el nido del cuco
Superherois i
villans: “els clàssics de l’ infància”
Quan
es somnia, diuen que és millor somniar amb superherois que amb villans...
MENTIDA! Hi han persones que els hi agrada més els villans que els superherois.
En
el meu cas, en alguns casos m’ agraden més els villans que els superherois.
N’
hi han alguns villans que semblen ser més benèvols que alguns superherois (que
poden ser més malèvols que alguns villans).
Per
a mi, aquest mon és molt relatiu també... perquè m’ agraden alguns superherois
i també alguns villans.
Mira
que aquest tema/assumpte l’ he escollit jo, però de moment això és l’ únic que
m’ ha vingut a la ment en aquests moments... i mira que en el meu passat, o
sigui en la meva infància em solia agradar molt tot el tema “MÀRVEL”. Però ara
que ja sóc gran, ho he deixat aparcadet aquest assumpte. Però també em sembla
que no tothom ho deixa aparcat aquesta temàtica durant la seva edat adulta.
Ara
si que ja he acabat aquest text.
[FI]
Joan Vizcarra
El disfraz
Alfonso Álvarez siempre iba vestido de
superhéroe, siempre es siempre. Toda la gente lo llamaba el hombre del disfraz,
aunque no en todas las ocasiones se ponía el mismo atuendo.
-¡Míralo! hoy lleva un clásico,
el disfraz de Batman.
Comentaban dos vecinos al verlo
pasar. pero, nadie sospechaba que era un superhéroe de verdad… Alfonso Álvarez,
un humano vulgar, que pasaba desapercibido cuando se vestía al modo humano.
De todas maneras, era un
superhéroe peculiar, pues solo se dedicaba a los insectos, especializado en
hormigas y mariposas… Cuando estaban en peligro, allí que iba él con su traje
humano, a defenderlos de los peligros que les acechaban. sufría mucho con las
mariposas, pues en la ciudad cada día había menos, y las luciérnagas ya ni te
cuento. Bueno, hacía lo que podía dentro de sus posibilidades, en su versión de
superhéroe, Como… ¡Alfonso Álvarez!
Aloisius 18-XII-25
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