CUANDO UN PERRO SE QUEDA MIRANDO LA PARED, O VE FANTASMAS O IGUAL SE ABURRE
(Sitges'25, una de las pelis con más hype)
Si había una película que llegaba al Festival con una expectación que
superaba en mucho a la modestia de sus medios y producción, ésta era "Good
Boy", protagonizada por el perro de su director, Indy (quién llegó a
ganar algún premio interpretativo en algún festival, ya saben, no trabajes con
niños ni con...). Ojo: Tengan en cuenta que también hay una película de terror
de 2023 llamada 'Good Boy', que involucra a un tipo espeluznante
vestido de perro. No sea que les dé más mal rollo ésta última. Antes de
seguir he de avisar, porque aún me asombran algunas cosas que uno ve, servidor
no tiene ni ha tenido perros ni tampoco nada en contra de ellos (y sí con
algunos de sus 'amos').
Las inmensas expectativas levantadas en torno al film se basan en que es una
historia de fantasmas contada desde la perspectiva de un perro (así como "Presence"
o la maravillosa 'A Ghost Story' aportaban el punto de vista de
un fantasma). Si alguna vez te has preguntado por qué tu perro ladra a las
sombras o a sonidos inaudibles, éste film te dará algunas posibles respuestas.
El mejor amigo del hombre / mujer sabe cosas que nosotros no podemos
comprender. Shane Jensen interpreta a Todd, un joven que lucha con graves
problemas de salud (una enfermedad pulmonar terminal). Se ha distanciado de
todos sus amigos y familiares... salvo de su mejor amigo, Indy, un desconfiado
y perspicaz Nova Scotia Duck Retrieve (lo he buscado, uno no entiende de razas
no sé menciona en el metraje). El abuelo de Todd, quien falleció en una granja,
le legó la casa a su nieto y, además, dejó un montón de imágenes de video
granuladas que se reproducen a menudo en el pequeño televisor en blanco y negro
de la casa. Vera, la hermana de Todd, es la persona que más se preocupa por su
estado, aunque él coprotagonista considere que se excede. El elenco se completa
con Max, quien interpreta (supongo hemos de continuar hablando en ésos
términos) a Bandit, el golden retriever del abuelo de Todd. Indy siente la
presencia de Bandit en la casa, y éste podría estar intentando advertirle de
fuerzas oscuras. Hala, tres humanos y dos perros. Aún ganan las personas.
Si lees libros de guion, a menudo te dan el consejo de que en las primeras
diez páginas más o menos, hagas algo para que el público quiera a tu personaje
principal. En la peli, basta con apuntar a Indy con la cámara. El primer plano
lo muestra durmiendo y el público estalla: "Oooohh". Le
despierta un móvil que suena e, increíblemente, no puede cogerlo. Tampoco su
'amo', Todd, quien sufre convulsiones. Vera entra al apartamento, horrorizada
por el estado de su hermano y lo lleva de urgencia al hospital. Cuando volvemos
a ver a Todd e Indy, están tomando posesión de la casa del abuelo de Todd, que
ha estado abandonada desde que falleció en circunstancias misteriosas. La casa,
destartalada, no tiene electricidad, pero Todd tiene la suerte de que su vecino
lo recuerde de su infancia y le dé un generador para que tengan un poco de luz
y suficiente energía para ver al abuelo en ésos viejos videos caseros que
comentaba antes. Por supuesto, Indy presiente que algo anda mal en la casa. El
público se percata de la posible maldición que hay en la casa gracias a una
conversación telefónica entre Todd y Vera, pero, por supuesto, Indy no tiene ni
idea de ello. Huele que algo anda mal, oye los restos de los ocupantes que
pasan, y algunas sombras entran y salen de los rincones, ignorando el peligro
que se avecina. Indy hace todo lo posible, pero el estado físico, mental y
emocional de su dueño se deteriora, y es extremadamente vulnerable a la
maldición que pesa sobre la casa y su familia.
NO IREMOS A VERLA SI MUERE EL PERRO
El perro hace todo lo posible para intentar salvar a Todd, pero ¿podrá
rescatar a su amo antes de que las fuerzas oscuras lo absorban?. Y lo más
importante para los espectadores que vieron el póster del film y amenazaron por
redes sociales con orquestar un boicot en su estreno, preocupados por el
animal: ¿Sobrevivirá al final?. Es loable que se negaran a ver su metraje si
éste moría, vamos, y envidiable si todos esos miles de personas mostraran tal
preocupación por sus semejantes, incluso niños y bebés. Y eso que Indy,
supongo, no sabía que protagonizaba ésta historia. Diré (para tranquilidad de
todos mis lectores amantes de las mascotas, digo perros, no se ofendan) que
Indy acaba vivo y físicamente estupendo en el último fotograma. De nada. Hasta
los responsables del film tuvieron que hacerlo público.
Me gustaría decir, de verdad, que la peli del debutante Ben Leonberg
consigue aportar algo original al género, conmueve y consigue una atmósfera
perturbadora, sin trucos baratos ni sentimentalismos. Pero no. Es una película
de terror, sí (aunque no especialmente sangrienta, ni de las que consideran que
los sustos de mala calidad dan miedo), pero no una historia convincente de amor
entre especies. Su mayor mérito (casi todas las preguntas al director versaban
sobre la producción y entrenamiento de Indy) creo que se trata de una auténtica
obra independiente hecha con cariño durante tres años, tanto tiempo porque,
según Leonberg, "se adaptó al horario de Indy" (es decir,
principalmente a siestas). Indy "no tiene ni idea de que está en una película",
ha dicho el director, por si hacía falta: el perro que vemos en pantalla no
está actuando, sino que simplemente responde con autenticidad a las personas
reales a las que realmente adora, fruto de un entrenamiento inculcado por
juguetes y golosinas más la paciencia del director / co-guionista y su pareja,
la otra 'ama' de Indy, la productora Kari Fischer. Sin duda, al recurrir
al ingenio de la vieja escuela por su bajo presupuesto se granjea nuestra
simpatía. Eso y su duración: 72 minutos. No se puede estirar más la historia,
que se vuelve repetitiva y cansina, y son conscientes de ello.
La narrativa no avanza con bastante fluidez, aunque indudablemente tiene
hallazgos lógicos e ingeniosos: según la visión de Indy, los rostros aparecen
cortados o distantes y ocultos, con diálogos intencionalmente silenciados y
desorientadores. Las escenas sí poseen ambigüedad, pero creo que por las
limitaciones del perro y no todas funcionan. Si hay que juzgar la
'interpretacion' de Indy, sin duda es un logro, pero no me parece
particularmente expresivo. Puntos extra por los zooms lentos y espeluznantes de
los años 70, y por el canal de autocine que Josh tiene puesto en el viejo
televisor (ya saben, las imágenes del viejo icono indie Larry Fessenden como el
abuelo raro y posiblemente fantasmal). Se agradece muchísimo que, en la era de
los animales digitales en el cine, Indy sea real y no haya intentos empalagosos
de antropomorfizarlo. La película, tanto en perspectiva como en reacción, se
basa en planos bajos, evidentemente, y, añado a lo ya dicho que los rostros de
los humanos están casi ocultos, gran parte de lo que se ve de ellos son sus
piernas. Hay un gran momento en que Indy se oculta debajo de la cama,
alejándose del fantasma y es una gran idea la utilización de Max como hilo
conductor del vínculo perro-perro fantasma.
También creo que la historia de fondo de la maldición podría haberse
ilustrado mejor en los vídeos del abuelo. Las motivaciones del fantasma no
están claras y la naturaleza de la maldición es bastante ambigua, un trasfondo
que podría haberse desarrollado un poco más. Si bien Indy es un personaje fácil
de apoyar en una película de terror, Todd es un poco quisquilloso (también por
su enfermedad) y toma malas decisiones, por lo que no es fácil conectar con él.
Entendemos que Indy representa a una especie de niño confundido, incapaz de
comprender el cada vez más extraño comportamiento desintegrador de su 'dueño',
sin otra opción que quedarse a su lado. Leonberg sí encuentra, pero no logra
hacer explotar, ingeniosas maneras de ajustar la construcción y la perspectiva
de las escenas familiares de casas encantadas, la exploración nocturna de
sombras y la revisión del sótano, lideradas por un protagonista limitado por
sus instintos y prioridades, así como por una lealtad que pone en riesgo su
seguridad. Hay una tristeza en su firmeza (insisto, no reflejada en la
película, que ahí fracasa, sino por el propio espectador de manera impostada,
proyectando sus propios sentimientos en la cabeza ladeada, la expresión
inquisitiva y las cejas arqueadas del perro, ya sea por curiosidad o
preocupación), incluso cuando la persona a la que está para proteger podría ser
de quien necesita protección; una negativa a renunciar a alguien que pierde la
razón y quizás el alma. Es una película que nunca te convence del todo y
sospechas que un corto tampoco hubiera funcionado mejor, aunque sí dejado mejor
impresión. A pesar de cierta destreza del director, el guión es flojo y lo deja
todo a las patas de su protagonista canino, donde vemos reflejadas las
expresiones que queremos ver.
AMBIGÜEDAD IMPOSTADA
Como ese silbido agudo que sólo los perros detectan, para sugerir que Indy
tiene buenas razones para tener miedo, "Good Boy" utiliza todo
tipo de trucos ingeniosos pero tramposos, incluyendo gags al estilo de "The
Babadook" donde siluetas aterradoras se mueven en el fondo. Actuando
también como su propio director de fotografía, Leonberg se entrega a la
oscuridad, usando lámparas y fuentes de luz secundarias de tal manera que
formas siniestras parecen acechar en las sombras profundas, engañando nuestra
vista e imaginación: ¿Era una figura en la esquina, o simplemente la forma en
que la luz la iluminaba?. A esa ambigüedad fotográfica ayuda, claro está, que
nunca podamos leer con exactitud lo que pasa por la cabeza de este perro, como
tampoco podemos discernir en realidad lo que piensan nuestras propias mascotas,
perdón, perros. Así, confiándolo todo a ese detalle, muchas de las imágenes de
la película carecen de sentido, pero eso no las hace menos efectivas para
asustar tanto a Indy como al público, aunque con el mismo riesgo de frustrarnos
a veces. Es, sin duda, un film emocionalmente manipulador que es consciente de
ello.
En entrevistas, el director confiesa que la idea y desarrollo del tropo se
lo inspiró 'Poltergeist', que empieza con un golden retriever
(sí, como Max) deambulando por una casa, con la clara idea de que está a
punto de suceder algo paranormal antes de que los humanos se den cuenta. Y
pensó que alguien debería contar una historia completamente desde el punto de
vista de ese perro. Evitó un entrenamiento específico para Indy, para evitar la
apariencia de un animal que está claramente escuchando a un entrenador fuera de
cámara y él y su mujer aprendieron a reorganizar su vida viviendo con Indy en
la casa de la película. Sólo trabajando una hora al día, más o menos, durante
tres años, siempre aclarando que el perro no tenía ni idea de que estaba en una
película, vamos, no era Scooby Doo.
Pero... ¿es realmente tan devota la lealtad que éstas nuestras almas son
capaces de mostrar?. En algunas secuencias, Todd es el antagonista, lo que no
hace sino aumentar la confusión y el pánico de Indy. Podemos buscar cariño en
ellos, pero la vida es dura y los perros no lo entienden todo. Nos quieren
incondicionalmente, pero no tienen la misma comprensión que nosotros. Así que
hay grandes oportunidades para la ironía dramática, o al menos así lo percibí
yo en su final bastante verosímil. Para evitar un final oscuro y desgarrador
(que desde luego Todd lo tiene, pero él es un humano sin importancia), Indy
tenía que sobrevivir, así que -SPOILER- nuestro protagonista tiene que decidir
si quedarse con él espíritu de su 'amo', o lo que sea estuviera en el sótano, o
subir las escaleras, abandonar la casa y vivir con la hermana. El perro,
obviamente cumpliendo su labor de héroe elige el final 'feliz' para la mayoría
de espectadores, muy aliviados. A lo largo de la película, desde el punto de
vista de Indy, ésto no es una película de terror, sino una historia de amor. Él
ama a Todd y sólo quiere estar con él. Los peores momentos de la película para
Indy emocionalmente son cuando está separado de su amigo y 'amo'. Indy puede
quedarse en la oscuridad con el fantasma de Todd, o simplemente con su
recuerdo, o puede salir a la luz y elegir la vida e irse con la hermana del
coprotagonista, por lo que obviamente elige seguir adelante. ¿Obviamente?. No
sé, yo, que ya he dicho no tener perro, lo consideré la definitiva destrucción
de esa historia de lealtad inquebrantable, casi una traición y decepción, pero
me pareció al mismo tiempo muy sarcástico y real. Oigan, también tiene derecho
a reconstruir su vida -FIN DE SPOILER E IRONÍA-.
No creo equivocarme en que la película fue una decepción para todos. Después
de sus pases, se dejó de hablar de ella y sugerir algún premio para ella, que
concursaban en la Sección Oficial. Si tienen interés en verla, después de un
breve estreno en salas, creo se encuentra disponible en Disney +, también de
forma irónica para un film de terror y fantasmas. No diré que el film no sea
honesto, pero sí tramposo, fallido y, lo más imperdonable, 72 minutos que
parecen 90.





Sin tener q ver con la peli, al menos en 1a instancia, el nombre de Indiana Jones, también es debido a su perro, "Indy", y también es un "Good Boy"
ResponEliminaHola, querido Koto. Sí, era obvio y nada gratuito. Aunque creo que el perro de Indiana era más leal, listo y valiente. Bueno, estoy seguro.
EliminaTotalmente de acuerdo con tu comentario. Yo no entré nunca en una película que considero que está mal explicada y que juega excesivamente con la predisposición de los espectadores ante la figura del perro protagonista (ya comenté que si el protagonista en lugar de un perro hubiera sido un hámster o un gato, no hubiera causado tanto impacto en muchos espectadores... pero ya se sabe, vivimos en una sociedad en la que ya hay más perros que niños) Lo importate de una película es que te impacte emocionalmente y esta, perro mediante, no lo logra. Y no es un problema de empatía como de narrativa y de guión.
ResponEliminaSaludos