La locura
LOCURA…. ¿Qué
es la locura?
En la
antigüedad clásica la locura se entendía como el predominio de las pasiones
sobre la razón, pero no era considerada, para nada, negativa para el ser
humano.
En cambio, en
la actualidad la locura se identifica con lo que diríamos sería un delirio y
aquí sí tiene un concepto negativo. Se identifica locura con trastorno mental,
pero éste no es más que un desequilibrio químico, el sujeto razona, entiende,
aprende, dialoga perfectamente. Grandes genios de la historia tenían enfermedad
mental y en cambio tenían pinturas o teorías extraordinarias. Tenemos así
ejemplos de grandes genios con enfermedad mental como John Nash con
esquizofrenia paranoide o Van Gogh con trastorno bipolar, lo que hace pensar
que la enfermedad mental coexiste con la genialidad.
De este modo,
una persona puede padecer un trastorno mental x que la limite para según qué,
pero su capacidad creativa y de razocinio está intacta. Es más no sólo está intacta,
sino que a mi parecer está potenciada por el mismo trastorno mental. Una parte
del cerebro se ve dañada, pero esto se contrarresta aumentando otras
capacidades como la inteligencia o la capacidad artística.
Los enfermos
mentales no están locos, sino que padecen solamente un desequilibrio químico y
pueden llevar una vida normal con su correcta administración de su medicación
prescrita.
Pero… ¿Por qué
la locura se ha identificado siempre con la enfermedad mental? Esto es producto
del estigma de la sociedad fruto del desconocimiento sobre concepto, causas y
desarrollo del trastorno mental. No hay conocimiento sobre salud mental,
tampoco hay interés en tenerlo. Tachamos de locos a los enfermos mentales
dejándolos sin credibilidad ni lugar en nuestra perfecta sociedad. Porque somos
perfectos y ellos no. Porque no estamos locos y ellos sí.
Y… ¿Cuál es la
causa de este desconocimiento, de este no querer saber nada? EL MIEDO, el miedo
a lo que los enfermos mentales nos puedan llegar a hacer o infligir. Como se
tiene miedo se los ve como peligrosos cuando en realidad no lo son.
El enfermo
mental lucha sí, pero no contra los demás, no daña, sino que lucha contra sí
mismo. Cada día es una meta más de lucha sobre su trastorno, cada día es un
nuevo sobrevivir. Si aparte de esto, el sujeto ha de luchar contra la sociedad
por crearse una aceptación se vuelve todo mucho más complicado. Y si aparte de
esto, a de desmentir que está loco, se convierte esto en una auténtica batalla.
Una batalla
que no tenemos perdida porque desde luego y, sin lugar a dudas, nosotros que
estamos diagnosticados con algún problema de salud mental… no estamos locos.
Carolina
Roca
De loquillo a loco
No sé bien qué
es estar "loco". Tampoco sé qué te convierte en "normal".
Supongo que son convencionalismos sociales que nos imponen o determinan y hacen
que su cercanía o alejamiento de los mismos te definan como cuerdo o el Joker.
El Joker está
loco, sin duda, se ha refugiado en la locura tras un mal día. Su némesis,
Batman, está tan loco como él, también por un mal día de trágicos
acontecimientos en su infancia. Son las dos caras de una moneda. El payaso y el
murciélago, que se niegan a seguir cualquier tipo de convencionalismos.
Es la sociedad
la que determina los estereotipos y valores que definen la diferencia entre la
locura y la cordura. Antes, un inquisidor que quemaba brujas era muy respetado
y Freud se hubiera quedado sin psicoanálisis. Hoy, un terrorista es
considerado, entre muchas otras cosas, un inadaptado social y fanático,
dominado por rasgos sociópatas. Antes, las guerras estaban consideradas justas.
Bueno, eso no ha cambiado. Cada bando se considera siempre justo y cuerdo.
Y es que
¿Cuándo es el momento en que uno se autopercibe como loco, como asocial, como
peligroso para la sociedad? ¿Te das cuenta tú mismo o te lo han de asegurar
unos psicólogos? Si te das cuenta tú mismo... ¿eres un loco cuerdo o un cuerdo
un poco loco?
Desde mi
juventud, era un groupie de Loquillo y sus Trogloditas, sobretodo por si
compositor Sabino Méndez. Nunca se me ocurrió que, a una cierta edad, Loquillo
preferiría que se dirigieran a él como el Loco. Así, ahora le gritan en sus
conciertos: "Loco, Loco, Loco!!!". Supongo que de joven, cuando haces
locuras, te las perdonan por tu supuesta inconsciencia. Y ya de mayor por las
mismas cosillas te llaman LOCO así, con mayúsculas.
Yo a José
María Sanz, ahora el LOCO, le sigo llamando LOQUILLO. Así, en diminutivo,
parece que es más formal, un loco más socializado y querido.
Porque es
difícil que a los locos nos quieran. Y mucho menos que te acepten sin
arrinconarte en algún rincón para no molestar.
Juanmi,
aquél que voló sobre el nido del cuco
La bogeria és un tema/assumpte
delicat que s’ ha de tractar amb molta mà esquerra i amb molta psicologia, i
que necessita de molta comprensió i acceptació per part de la societat.
És un assumpte que requereix molta
paciència i perquè les persones que ho pateixen es puguin anar integrant a la
societat amb l’ ajuda de professionals, i també de metges professionals.
[FI]
Joan Vizcarra
La locura
La locura en
sí no es mala, lo malo es si no te das cuenta y la confundes con la realidad,
esto quiere decir que no eres capaz de distinguir entre una y otra. Y adoptas
la locura como explicación de lo que ha pasado. Si esto te pasa, a mí me pasa,
pues vas listo. Ya que toca intentar ver la realidad.
La locura es
como una realidad paralela, un universo creado por ti y que nadie más ve, que
nadie más entiende y que sólo existe en tu cabeza. Tanto más cuanto más perdido
estés, perdido en un mundo 🌍
paranoico y solitario, donde tú eres el centro del universo. Un universo que no
tiene nada que ver con la realidad.
La buena
noticia es que poco a poco me voy dando cuenta.
Windy
¿Por qué todo?
Cuando Iván salió de su casa pensaba,
-que por qué todo-, así en general, no entendía el mundo y todo lo que había
dentro; sobre todo, todo lo que había dentro.
Empezó a caminar pensando que es caminar,
que es respirar, porque ese tipo me está mirando, qué piensa de mí. Todo eran
preguntas y agobios. “El tesoro de brillante susurro, ¿dónde estaba?”
Para salir de todo aquello, despegó los
pies del suelo y se puso a volar… Y desde arriba lo veía todo diferente, más
bonito, más armonioso, estaba feliz.
Mientras tanto
la gente, lo miraba extrañada, tenía los brazos extendidos y los ojos bien
abiertos como en éxtasis.
Los “normales”
no sabían volar.
Aloisius 11-XII-25
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