ESTACIÓ DE BOIRA; l'éxit

 


Furcias reprimidas

Era guapo, divino e ideal. Todo su éxito se debía a la misa celestial. Las parroquianas iban todos los domingos a la iglesia para ver a su Pájaro Espino. Incluso las casadas querían algo con él. Desde que llegó al barrio corrió la voz de lo sexy que era y pronto se fue abarrotando la iglesia más y más. Al final, tuvo que decirle a sus fieles seguidores que a partir de ahora haría las misas en el campo de fútbol de la ciudad. El éxito estaba asegurado. Los ateos estaban realmente intrigados. ¿Qué se traía entre manos semejante buitre y acaparador? El campo se llenó enseguida de féminas babosas, con ganas de experimentar y sentir los tentáculos y los brazos fornidos de Satán. El cura estaba exultante y ahora en sus misas había incorporado a un grupo musical llamado "Los enterradores". Poco a poco, el público fue deshaciéndose y convirtiéndose en corderos: Bééé, bééé, bééé. Ahora tenía su propio rebaño de seguidores. Solo salvó a una preciosa rubia de la conversión, pues la quería a su lado. El Pájaro Espino había llegado a lo más alto. Tal fue su fama, que él y su concubina tuvieron que poner pies en polvorosa, no sin antes practicar un exorcismo múltiple que devolvería a sus cuerpos a la manada de alocadas y chillonas fans. Cuando por fin fueron mujeres otra vez, dijeron para sí:¡maldita sea!,¡quan engañada estaba con el de la túnica y las hostias consagradas!. Fueron a por él, pero no lo encontraron ya. Había huido y se sintieron desamparadas, ultrajadas, engañadas. "Los enterradores" no paraban de cantar: El amor es como una insulina, te la clavas y luego contraes el sida. ¿Qué se puede esperar de ese arma mortal?  Ya pronto nos encontrarán y buscaremos en los estercoleros. Las ratas esperarán a la guait a que justo pasemos. Nos acorralarán y beberán champán. ¡Viva el Pájaro Espino!, ¡Él sí ha sabido de la nada hacer crecer pepinos!. ¡Pájaro, Pájaro!, ¡No te vayas! Aquí aún te espera tu desayuno que consistirá en butifarra y humo. ¡No nos dejes!, ¡eres un hereje!. Nosotras ya somos todas pecadoras y con pensamientos impuros. Nos levantamos cada día con nuestros maridos cazurros. ¡Hasta nunca, Pájaro irreal! Mi cabeza va a reventar. ¡Pájaro! ¡Pájaro! ¡Pájaro Espino! ¡Pájaro, Pájaro, Pájaro Espino! ¡A un lupanar iremos a parar!

Eva

 

 

 

Èxit: “el gran triomf”

L’ Èxit sol ser relatiu... bastant relatiu, perquè per alguns és una cosa i per altres és una altra cosa molt diferent.

L’ Èxit per mi, és quan aconsegueixes el triomf mitjançant vas pujant els esglaons amb la Disciplina i la Constància necessària per aconseguir els objectius que tens a la ment i llograr el Gran Triomf.

També pot passar que quan no aconsegueixes triomfar, després et vingui la gran frustració famosa i l’ ambició per seguir sent constant fins que aconsegueixes el Gran Triomf del que ja he parlat abans.

Per finalitzar, l’ únic que puc dir, és que per moltes vegades que puguis caure un cop i un altre cop... SEMPRE, SEMPRE i SEMPRE siguis disciplinat i constant per arribar en algun moment al Gran Èxit i al Gran Triomf.

[FI]

                                                                                                                      Joan Vizcarra

 

Cine, cine, cine, cine,…

    … Más cine, por favor, que toda la vida es cine, y los sueños, cines son.

    Pero no voy a hablar del éxito en el cine, sino del aparato por el que yo producía la magia, dándole a la manivela. Sí, era el cinExin.   Recuerdo la felicidad inmensa aquella mañana (casi madrugada) del 6 de enero. Un inciso, hay una pregunta que me hacía de niño, y que acabo de recordar: ¿ por qué los Reyes Magos, en unas casas se entretenían en envolver los regalos y en otras no? Mi teoría es que o bien se les había acabado el papel de regalo, o era de las últimas casas que visitaban y estaban ya muy cansados para ponerles papel de regalo, aunque cuando pienso que son mágicos, no me cuadra.

    Pero estaba hablando del CineXin, que en mi época, ya era un éxito tener uno… Recuerdo cómo era la caja, había azul, pero la mía era color naranja, con el ratón Mickey y el pato Donald más pequeño. Le podías dar a la manivela para delante o atrás, metías la película con cuidado, y a veces en aquel frenesí de girar la maneta, lo hacías tan rápido que se enredaba, habrías el proyector y estaba toda la película enmarañada que tenías que componer.

    Luego, cuando yo ya era grande, inventaron el cinExin al que se acoplaba una especie de cassette y perdí parte de la gracia, aunque seguía siendo manual, no tenía el encanto de cuando yo, niño. Pero bueno, cada época tiene sus éxitos.

    “ L’èxit en anglès és una sortida”

    Aloisius 10-II-26

 

El éxito

El éxito como concepto lo podríamos definir como la consecución de unos logros, metas u objetivos en la vida de una persona, esta sería más o menos una pequeña apreciación. Este éxito, en una sociedad tan materialista como la de hoy en día se resumiría en éxitos profesionales. Tener un buen trabajo resulta algo exitoso, el tener una buena posición económica. Ser un escritor reconocido o un cantante famoso parece conllevar tener éxito.  Pero a mi parecer este éxito no da la felicidad ni mucho menos, ya que existen personas exitosas muy infelices.

El éxito no se funda en cuestiones materiales. El verdadero éxito se centra en cuestiones como el conocerse a uno mismo, el amarse a uno mismo, en conocer el amor o en tener salud. Esta es la clave del verdadero y puro éxito.

¡Qué éxito el enamorado, el que está seguro de sí mismo y sabe lo que quiere y qué éxito la persona que goza de buena salud!

Las claves de todo éxito son principalmente una actitud mental positiva, cuando uno es positivo las cosas le salen bien, se atrae lo positivo. Otras claves pueden ser el agradecimiento con las cosas que tenemos y las que no tenemos, la fe en alcanzar dicho éxito, vivir el presente proyectando el futuro y una autoimagen positiva, el quererse a uno mismo del que hablábamos antes.

Para tener éxito hay que tener perseverancia, persistencia y mucha pasión al hacer las cosas. Pintar, escribir, cantar, por ejemplo, son actividades que deben realizarse con mucho afán, dándolo todo, esforzándonos al máximo.

¿Qué sería el fracaso? Seria seguramente el no haber sido feliz jamás…y no haber alcanzado el éxito. Pero hemos de aceptar el fracaso para alcanzar el éxito, no rendirnos ante los obstáculos que seguro encontraremos en nuestro camino hacia él.

El éxito se puede ver de diferentes maneras, según hemos visto, pero conlleva siempre una satisfacción y un sentimiento de absoluta felicidad y plenitud de espíritu. La vida coge sentido, el mundo parece increíble, el alma se siente profunda…todo, todo esto te hace sentir el haber alcanzado éxito, pero, desgraciadamente, no todas las personas lo alcanzamos. Luchemos por lograr nuestras metas, pongamos esfuerzo siempre valorando primero cuáles son nuestro objetivos y llegaremos al éxito reconocido o bien reconocido para nosotros mismos, ese éxito buscado y deseado por casi todos desde lo más infinito de nuestro ser.

Carolina Roca

Complicándonos la vida

Hay tantos éxitos como personas somos. Hay victorias que no hacen ruido y son discretas. No llegan envueltas en discursos motivacionales, que particularmente no me gustan nada, no llegan envueltas en marketing ni fanfarrias de John Williams (mira, eso sí me gustaría). Llegan tarde, con ojeras, después de muchas noches en las que lo más razonable sería rendirse.

Vivimos en una época que se confunde el éxito con la viralidad y el talento con la prisa. Todo tiene que ser inmediato, brillante y breve. La perseverancia no se puede resumir en un click.

No hay nada más falso que la épica de cartón piedra. La verdadera épica es silenciosa y sacrificada, repetitiva y poco fotogénica. Consiste en sentarte otra vez, en respirar hondo, en volver a jugar, en luchar por unos principios, por dinero, por reconocimiento, por genialidad, por posición social, por un coche, por un tebeo inencontrable, por los demás, por caridad, por ayudar, por venganza, por pisotear, por ser más listo, más guapo, más rápido, más feliz, por amor, un beso, un coito, una palmada en la espalda, por enseñar, por aprender, por tocar "Sultans of Swing", por seducir escribiendo, por ser más borde, por morir, por ser tú, quien quiera que seas.

Y eso molesta. Porque obliga a aceptar que el mérito existe, que la constancia importa y que el éxito verdadero no es instantáneo ni democrático. Es selectivo, exigente, incómodo. Como debe ser la gloria. Hay que ensalzar a quienes alcanzan su éxito particular por resistencia y no por atajo.

Albert Einstein, lo confirmo, dijo "No busques ser un hombre de éxito, sino más bien un hombre de valor". Supongo tenía razón. No seré yo quien contradiga a un científico que sacaba la lengua en una mítica foto. Nos han hecho creer que lo importante en esta vida es morir siendo recordados. Que tener éxito es clave para sentirnos realizados como humanos. Que el éxito se mide en likes. Y ésto no es nuevo. La idea de convertirnos en personas exitosas ha estado presente en todas las generaciones anteriores a la nuestra. Y ese concepto, que en ocasiones se convierte en una condición para hacernos sentir bien con nosotros mismos, nos complica la vida. Aspiramos a ser algo sin darnos cuenta de que ya lo somos, y de que igual lo importante no es ser personas exitosas, sino personas valoradas y queridas.

La frase de Albert cuestiona la manera en que muchas personas miden la vida y el logro personal. Mientras el éxito suele evaluarse por títulos, riqueza o reconocimiento público, Einstein sugiere que lo verdaderamente importante es el impacto que generamos en los demás y cómo vivimos según nuestros valores. Para mí, sólo para mí, ser una persona de valor implica centrarse más en el servicio a otros que en la acumulación de logros personales. Cuando alguien actúa con empatía, ayuda a quienes lo necesitan o aporta, de cualquier manera, algo positivo a su comunidad, el éxito auténtico suele llegar como consecuencia natural de ese compromiso con los demás y con uno mismo. Porque hay prioridades: ¿luchamos por destacar o por ser útiles?

En resumen, podemos dejar un legado que no sea inventar la bombilla o rodar "Ciudadano Kane", algo reservado para los elegidos: podemos dejar un impacto positivo en quienes nos rodean.

Dejemos pues huella positiva, éxito entre los éxitos. Y, para que conste, y después del rollo que os he pegado, lo siento, sé que domino muy bien la teoría pero no la práctica, el éxito para mí es absolutamente personal y egoísta: consiste, simple y muy complicado a la vez, en el abrazo de una adolescente que se parece a mí.

Juanmi, aquél que voló por encima del cuco


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